Arte hoy

Los pentagramas cromáticos de Arrabal

  • El artista granadino presenta 'Caleidoscopía', un trabajo minucioso que traslada al lienzo la visión prismática a través de las tintas

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Un trabajo milimétrico y detallado acusado de color y fantasía. Composiciones a base de rayas y puntos de distintos tamaños y grosores. Una obra que te observa mientras es observada. Se trata de la creación artística del granadino José Arrabal que se integra por una veintena de piezas. Se llama Caleidoscopía y está en la Escuela de Artes y Oficios hasta el 30 de abril.

Fluidas transparencias se adueñan de la vista, te absorben e introducen en el mundo de los sueños de Arrabal. En los cuadros, ojos que se esconden, líneas que se cruzan, miradas que atraviesan un pensamiento centrífugo y clarificado. Como protagonista habitual, un centro en el campo de visión que deja escapar a sus esquinas elementos y dibujos, como si de un juego de niños se tratara: la ilusión parafernalia de un patio de colegio. Y es que, según las palabras del artista, "es bonito sentirse como un niño de vez en cuando".

La Escuela de Artes y Oficios de Granada vio nacer sus creaciones y ahora se nutre de su armonía con las veinte piezas que componen la exposición, el resultado de la selección realizada por parte de su socio, el artista Alejandro Gorafe. En sus cinco años de dedicación profesional al dibujo y a la pintura han brotado de sus pinceles cerca de un centenar de piezas. De éstas, una recopilación de las más recientes y significativas integran Caleidoscopía, una detallada y minuciosa visión del artista a través del prisma humano de los elementos que le rodean. Como buen cocinero y conocedor de sus utensilios se sirve de platos, pero las y copas, entre otros objetos, como guía y regla en sus creaciones. Simples elementos que le ayudan a conformar un entresijo de pasillos y figuras.

La obra del artista se ve influenciada por las creaciones de Gorafe, confiesa, que también se deja llevar por los aires arabescos de Granada que traslada a sus esculturas. En otra disciplina pero con la misma línea, Arrabal hace de sus dibujos "un sueño" en el que se palpa la tradición de la cultura nazarí. Las formas geométricas y distinguidas que se hallan en las losas, paredes y calles de la ciudad se ven reflejadas de forma descarada en las composiciones del pintor. Composiciones que describe como "un arte objetual que juega con elementos en movimiento". Sin duda, un estilo singular y poco recurrido que es difícil de encontrar en cualquier sala de arte. En esta ocasión, Arrabal ha decidido sacar su trabajo del "desván" para mostrar al público su perspectiva de la vida. Una obra que inunda de amor y ternura, un sentimiento transparente que no sólo se palpa en la obra sino en el artista.

La muestra, que ha contado como comisaria con Teresa Rancaño, sigue una organización llevada por la coherencia y la complementación en la que piezas de gran formato comparten el espacio con otras de tamaño mediano. Junto a los diecinueve dibujos que integran el recorrido destaca un lienzo al óleo que, además de ser "único en su especie", es el afortunado que lleva título en contraste con el resto de creaciones: El árbol de la vida me dejó huella.

En el caso de los dibujos, todos están confeccionados con tintas chinas y rotuladores de colores que combina y contrasta con el plateado y el dorado. Arrabal confiesa que no visualiza la obra antes de ponerse con ella, sino que busca el centro de la misma y, a partir de ahí, elabora por etapas y áreas las distintas partes del lienzo. A veces, a base de la repetición de elementos o variación de los mismos. Siguiendo las palabras del poeta Juan de Loxa, lo que hace es dibujar versos en las paredes como los que "labraban versos en las paredes". Inquieto y polifacético, natural de Arenas del Rey, José Arrabal nació "en un pentagrama de boleros, andarín como el cartero -no de Neruda aunque sí de Kandinsky- audaz soñador desde su templo abierto para casi todos del Callejón del Señor, celoso del papel y las tintas, organizador de figuras insospechadas, autodidacta como un niño que intenta con las piezas de madera de su arquitectura, organizar un edificio, un cuerpo o un mundo". Son las palabras con las que De Loxa describe su andadura. Además de una dedicación plena a la cultura y al arte, Arrabal cuenta desde hace dos años con un espacio dedicado al arte en el céntrico barrio del Realejo al que lleva trabajos de diferentes disciplinas que filtra con una gran estilo y nivel para "garantizar" una buena oferta cultural.

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