Juan Valderrama. Cantante

"Muy pocos cantaores de flamenco son además autores"

  • El artista presenta mañana en el Auditorio Manuel de Falla su nuevo disco, 'Sonidos blancos', que compartirá protagonismo con éxitos anteriores como 'Alfileres'.

Hace 10 años, Juan Valderrama pegó un zapatazo en la escena musical con su primer disco, La memoria del agua. Después, las canas y las ganas de reinventarse han invadido su cabeza. Mañana presenta en el Auditorio Manuel de Falla su nuevo trabajo, Sonidos blancos, un disco en el que da un paso al frente como cantaor . "No soy ni Juanito ni Valderramita, soy lo que soy", asegura.

-Sonidos blancos suena a música recién lavada, a acordes secándose al sol. El disco huele a limpio...

-Es verdad. El título viene por el tópico de los sonidos negros en el flamenco, algo que está muy bien, pero yo pertenezco a otro movimiento, a otro tipo de voces. Me gusta el flamenco de voz rajada, el tenebrismo dentro del cante, pero yo pertenezco a La Guerra de las Galaxias, al flamenco blanco, un poco barroco quizás.

-La primera frase de la carátula está dedicada a su padre. ¿Cómo mantiene el equilibrio entre el artista que es, con sus búsquedas personales, y el continuo homenaje a su padre?

-No es fácil porque por un lado puedes caer en la tentación de no avanzar y quedarte en su obra o puedes caer en el rechazo absoluto a tu herencia. El equilibrio lo consigo aprovechando los conocimientos que tengo del flamenco y de la música, de una técnica vocal heredada, pero al tiempo buscando crear mis propios cantes y canciones. Me salva la faceta autoral.

-En el disco canta Los hijos de España. ¿Es una revisión de El emigrante?

-Sí, es una canción de Luis Pastor con un contenido político potente porque está dedicada a los exiliados, a los que tuvieron que marcharse porque perdieron la guerra. Pero yo creo que la guerra la perdimos todos. Es verdad que me pareció una manera diferente de cantar El emigrante , que además ha tenido mucho éxito, le llega al público. Ideologías aparte, soy de los que creen que el tema de la Guerra Civil tendría que estar superado.

-Su padre cantó El emigrante ante Franco, que no captó el mensaje político subliminal que tenía la canción. Hoy en día podría cantar 'Los hijos de España' ante Mariano Rajoy con más tranquilidad...

-Sería la leche, pero creo que Rajoy la escucharía extraordinariamente bien porque el tema de la Guerra Civil está agotado salvo para el cine, que parece que no tiene otras historias.

-Los cantaores recurren una y otra vez a letras populares o a versos de poetas en sus discos. Usted es de los pocos que se atreven a hacer nuevas letras flamencas, como "no me hacen falta papeles, ni curas ni testigos, ni tener un Mercedes, para casarme contigo". ¿Por qué hay tan poco atrevimiento con los textos del flamenco?

-La faceta autoral es lo que me distingue de la obra de mi padre. Es que es muy difícil escribir flamenco, es complicadísimo porque es un lenguaje muy esencial, es sujeto, verbo y predicado. Por ejemplo, una soleá son tres versos y hay que resolverla en un terceto de manera muy sintética. En el disco, todo lo que he musicado yo son versos míos. Si canto tangos canto mis tangos, si canto por alegrías canto mis alegrías... Es que yo soy autor, pero no todos los cantaores de flamenco son autores, son muy pocos, el cantautor de flamenco es rara avis. También es muy difícil competir con las letras del flamenco clásico. Un ejemplo: "Mi soleá es tan sombría, que en el cuerpo me hace sombra, por no hacerme compañía". Es insuperable.

-Pero por esa regla de tres los cantantes de pop no deberían escribir canciones después de Joaquín Sabina...

-No deberían. Después de escuchar el último disco de Serrat y Sabina me dan ganas de meterme a albañil o a técnico de lavadoras.

-Sonidos blancos tiene una canción que es un retrato suyo a través de la mirada de Luis Pastor. Un traje a medida.

-Luis Pastor fue a verme cantar a una Summa Flamenca y escribió la canción en el patio de butacas. Al día siguiente me la mandó ya musicada. Él captó eso de que intento justificarme, que pido perdón por ser quien soy y por cantar. Y eso lo percibió él muy bien en la canción. No soy ni Juanito ni Valderramita, soy lo que soy.

-¿Qué le dijo Juan Habichuela, tocaor habitual de su padre, tras actuar juntos en un festival?

-Es curioso porque el maestro hace tiempo que no toca, si acaso alguna colaboración en un disco, pero si salió al escenario delante de 1.500 personas lo hizo por amor a mi padre y porque siente pasión por la escuela de cante Valderrama-Marchena a la que yo pertenezco. A él le gusta mi arte, pero sobre todo quiso estar conmigo el primer día en el que me presentaba en un festival flamenco de prestigio con temas míos. Fue increíble, estaba esperando que en cualquier momento saliera mi padre al escenario.

-Cuando murió Enrique Morente, el poeta Luis García Montero dijo que él, que se pasaba la vida buscando palabras, no encontraba ninguna para expresar su sentimiento de pérdida. Usted en cambio sí las ha encontrado en el disco con versos como "entre la niebla de mis recuerdos, tu voz quebrada se confunde con el viento". ¿Cuándo compuso este tema?

-No es fácil encontrar las palabras, pero a mí me resultó sencillísimo, las palabras brotaron solas. Enrique era una persona muy especial, no era cualquier ser humano. Enrique te seducía con su forma de pensar, era una persona educada, culta, divertida y un artista eminente. Enrique no cantaba, daba lecciones. Es cierto que Camarón y Enrique fueron los grandes genios de las últimas décadas pero con una diferencia: Camarón era más intérprete y Enrique era un intérprete creador.

-En los últimos tiempos le está sacando partido partido a su licenciatura en Periodismo con su colaboración semanal en el programa de Carlos Herrera.

-Colaboro un día a la semana, pero Herrera en la onda es un programa que tiene una fuerza y una audiencia como ninguna hoy en día. La gente no siente hacia Carlos una simpatía, siente adscripción.

-¿El flamenco es de izquierdas aunque haya cantaores de derechas?

-El flamenco es popular, no entiende de ideologías. Está claro que el flamenco no llegó a las clases altas hasta principios del siglo XX porque era un arte lumpen, más que marginal. Pero el flamenco ya superó esta etapa. Mi padre y Enrique tenían su corazoncito pero tampoco iban con una bandera dando mítines por el mundo. Enrique dijo en una entrevista que se le pasó lo del comunismo cuando fue a Rusia y observó como vivían.

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