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El poeta del cante

  • Antonio Conde firma una completa biografía de José Cepero, uno de los grandes cantaores jerezanos

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El poeta del cante

José Cepero (Jerez de la Frontera 1888-Madrid, 1960) es uno de los grandes cantaores de la historia del flamenco. Le llamaron El poeta del cante, en publicidad y entre la profesión, porque era autor de muchas de las letras que componía. Por ejemplo de ese fandango que dice Valderrama en sus memorias que cantó en Jaén durante la guerra civil en el que apelaba directamente a Queipo de Llano, episodio que recoge también esta obra. Ello dificultó notablemente su situación en la posguerra. Una situación bastante dura para los españoles en general y los flamencos en particular. Pues no debemos olvidar la militancia izquierdista de la mayoría de los artistas jondos. El propio Cepero era un miembro destacado del Sindicato de Artistas Flamencos, sección de la UGT, como sabemos por la entrevista con Josefina Carabias que reproduce Gamboa en Una historia del flamenco y que incluye también en este libro. Y es que, como señala Conde, una vez muerto Chacón en 1929, Cepero fue el artista de referencia en el Madrid jondo del momento.

Este libro aporta una noticia sorprendente: el cantaor no era tío-abuelo del tocaor Paco Cepero, como aparece en todas las biografías de este último. Ni tampoco, según Conde, lo era del padre de Paco Cepero. De hecho, la reconstrucción de la geneología de José Cepero es poco menos que un imposible ya que apenas se sabe que su madre era conocida como María la Brisa. Y que es de ella de donde obtuvo sus apellidos de López-Cepero ya que el padre no lo reconoció. No existe partida de nacimiento del cantaor ni tampoco ha encontrado Conde la ascendencia de Cepero. Sí ofrece datos de su descendencia señalando que tuvo cuatro hijos con tres mujeres y que sólo se pudo casar, y darle sus apellidos por tanto, a la hija que tuvo con su primera mujer. En esa época no existía el divorcio en España, como saben. Su propia historia se repitió, por tanto, en sus hijos.

Cepero fue pionero en el cante por martinetes y creó formas propias por fandangos y granaínas

El propio cantaor dijo en algunas entrevistas que se inició en el cante muy joven, con 8 años, en su ciudad natal. Empezó en el flamemenco como bailaor. Y durante un tiempo tuvo que compatibilizar esta tarea con otros trabajos, como los agrícolas. Ya como cantaor pasa a los cafés cantantes sevillanos y en 1923 se traslada a Madrid, donde canta en los teatros y en cafés cantantes. En 1928 obtiene en concurso la Copa Oro Chacón y se convierte en uno de los intérpretes más solicitados, tanto en disco como en directo, del periodo. Su última actuación, según Conde, tuvo lugar en el marco de un homenaje que se le tributó en su ciudad natal en 1954.

La discografía de Cepero es una de las más interesantes de la historia del flamenco. Las llevó a cabo entre 1924 y 1939. El CD que acompaña a este libro recoge por vez primera la obra completa grabada del cantaor, un total de 138 cantes. La grabación de 1924 denominada Martinete y saeta es muy importante. Afirma Conde que "es la primera referencia grabada del martinete trianero". Lo cierto es que existe una grabación anterior, de 1922, de Manuel Centeno. De hecho, he localizado referencias de tan sólo 8 grabaciones por martinetes antes de la guerra civil, lo que da fe de la escasa popularidad del género. De este martinete de Cepero, dice Conde, que "posiblemente sería el que haría Juan el Pelao en la segunda mitad del siglo XIX". Esta atribución, debida a Luis y Ramón Soler, e inspirada en una información de Fernando de Triana, podemos considerarla, a lo sumo, como hipotética. A la espera de nuevos datos, no sabemos a ciencia cierta quién fue el autor de una de las melodías más populares del flamenco actual, aunque, como decimos, apenas era estimada sino por una minoría antes de la contienda civil. El propio Cepero volvió a grabar el martinete en 1928, siendo el único cantaor que lo grabó en dos ocasiones antes de la guerra.

José Cepero creó un fandango propio y también una granaína-malagueña de gran originalidad. Cantó también soleares, seguiriyas, bulerías, tarantas y demás estilos de la baraja flamenca aportando su personal manera de hacer el cante, como podemos apreciar en las grabaciones que incluye esta edición, la mayor parte de las mismas inéditas hasta ahora en CD.

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