Ciencia hoy

El polo vital de Marte

  • Más allá de la vida en el planeta rojo, Phoenix puede responder a si sufre un cambio climático o por qué ha evolucionado de una forma tan diferente a la Tierra

Encuentre vida o no, la sonda Phoenix sorprenderá con algún descubrimiento sobre Marte: ¿Sufre el planeta rojo un cambio climático similar al de la Tierra? ¿Por qué los planetas terrestres han evolucionado de forma tan diferente? ¿Qué sucesos componen su historia?

Nunca antes una misión había aterrizado en la región polar del planeta y eso conlleva encontrar nueva información no sólo del subsuelo sino de su atmósfera. Para Miguel Ángel López Valverde, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), es su principal particularidad porque "hasta ahora, todas las misiones han tenido como objetivo las regiones del ecuador, en bajas latitudes".

Sin embargo, hallar 'fósiles' de vida en el hielo que se supone existe bajo el suelo es el objetivo más esperado. La zona del hemisferio norte de Marte forma una especie de depresión donde algunos piensan que en la infancia de Marte -hace unos tres mil millones de años- pudo haber un océano y un clima parecido al de la Tierra. "En tal caso", cuenta López Valverde, "se especula que pudo haber condiciones donde fuera posible la evolución de algún tipo de vida".

Si eso es así, y como ese agua se habría "perdido, hay quien piensa que existen almacenes de agua en el subsuelo y quedarían restos de aquella vida en esos bloques de hielo" -existen indicaciones de la presencia de hielo por otras misiones orbitales-.

Justo ahí es donde aterrizó el pasado domingo la sonda, de unos 400 kilos, con un brazo robótico encargado de recoger muestras del suelo a una profundidad de casi un metro, como explica Fernando Moreno, del IAA, "suficiente para encontrar hielo según la información que han proporcionado otras misiones, como la Mars Odyssey".

Ese instrumento, para Moreno, es la clave de todo el proyecto. Supone recoger muestras in situ de la región polar y analizarlas químicamente para averiguar si existen compuestos orgánicos. No obstante, los primeros resultados del aterrizaje se han podido ver ya en la NASA, con la Robotic Arm Camera, que se encuentra en el brazo robótico, y que ha enviado a la Tierra imágenes de Marte con grietas en la superficie, que han sido el primer motivo de alegría para los investigadores del proyecto. Estudiar de qué forma afecta el clima en la superficie es otro de los objetivos de la Phoenix. "La instrumentación ha mejorado muchísimo con respecto a otras misiones. Con Tega, por ejemplo, el análisis se hará a temperaturas más elevadas que en otras, con lo cual se obtendrá una mejor composición química de la muestra de análisis".

Phoenix, llamada así porque se ha fabricado a partir de una antigua sonda que fracasó, actuará a lo largo de tres meses que en Marte equivalen a uno y medio.

"Lo hará en un momento muy interesante porque en esas altas latitudes ahora en primavera tiene lugar el retroceso de la capa polar y empieza a dar el sol con lo que una fracción de la capa polar norte se evapora". Ayudará por tanto a ver cómo desaparece la capa polar norte.

"Eso es hielo de dióxido de carbono pero también -explica el científico del IAA- se evapora una gran cantidad de hielo de agua. Es interesante ver cómo ocurre el intercambio de la capa de agua del suelo a la atmósfera porque ese vapor se transporta hacia otras partes del planeta, hay una pérdida".

Probablemente, dice López Valverde, "hoy será el primer día que recoja datos y empiece a hacer los análisis químicos".

Sin embargo, habrá que esperar . "Con las misiones en el espacio pasa que vas buscando una cosa y al final siempre te sorprende otra. Ocurrió hace poco cuando los instrumentos de Mars Express -donde colabora el IAA- detectaron gas metano en la atmósfera " del planeta rojo.

Lo cierto es que tarde o temprano, lo importante "es contar con una base de datos" que pueda definir, por ejemplo, el modelo climático de Marte: "Hay quien piensa que el clima de Marte está cambiando y se está haciendo más frío. Efectivamente es posible estudiarlo a través de la Phoenix y ahora que sabemos que en la Tierra el clima es tan cambiante y frágil es útil saber si ocurre en otros planetas de forma natural".

La Phoenix no es, sin embargo, más que parte de un estudio global que no ha hecho más que comenzar. El próximo año, según López Valverde, partirá hacia Marte una misión "mucho más ambiciosa" llamada Mars Science Laboratory donde colabora España y que se diferencia de ésta en que será "un vehículo todoterreno que se desplazará a grandes distancias y durante mucho más tiempo".

En ese laboratorio, por primera vez en la investigación marciana, España diseña y construye un instrumento en el Laboratorio de Astrobiológica en Madrid, un paquete meteorológico, que se unirá a los instrumentos más avanzados jamás enviados al planeta rojo que analizarán docenas de muestras extraídas del suelo y de las rocas, para obtener datos sobre el clima del planeta y su geología, analizando su estructura y composición.

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