Por praderas de algodón dulce

Producido por Sean O'Hagan (High Llamas), quien no se resiste a la tentación de colgarse la guitarra y tocar algunos teclados, y con invitados de tanto empaque como Bonnie Prince Billy (¡cantando en francés!), el debut en largo de Soy un caballo (belgas, pese al nombre en español) sirve a Thomas van Cottom y Aurélie Muller para tejer un atractivo álbum de delicadas hechuras en el que un cierto regusto folk alterna protagonismo con leves pespuntes electrónicos, melodías de algodón dulce y juegos vocales de efectos enternecedores. Y todo ello, sin empalagar.

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