"Los premios pueden ser un trampolín, pero todo depende de cómo enfoques tu carrera"

  • El bailaor triunfó la semana pasada en Manhattan y acaba de firmar para volver dos veces a Japón en 2012. Junto a La Moneta y Violeta Ruiz representará en Francia a Granada en un ciclo dedicado al flamenco

Iván Vargas, (Granada, 1986) aterrizó hace dos días recién llegado de Nueva York. Aunque el viaje resultó una odisea, con problemas mecánicos de autobús incluidos, Iván Vargas ha dejado el pabellón en lo más alto. La misma empresa tendrá que llevar a cabo en Japón, país que visitó hace a penas un mes, y donde volverá, contrato renovado, en mayo y septiembre. Un paréntesis veraniego en Francia, junto a La Moneta y Violeta Ruiz, para representar a Granada en un ciclo dedicado al flamenco de nuestra ciudad.

-¿Qué ha hecho concretamente en Nueva York?

-He actuado en dos ocasiones, en el barrio de Soho, en la isla de Manhattan, el día 14 y el sábado 17. La experiencia ha sido muy bonita, incluso ha gustado tanto que es posible que vuelva para el Flamenco Festival a dar un curso o a actuar. Estoy súper contento, vinieron a verme algunas mías y creo que ha sido importante porque es una forma muy buena de darte a conocer.

-¿Y qué le ha parecido la llamada capital del mundo?

-Nueva York es increíble. Yo destaco la diversidad cultural que hay allí y que enriquece mucho a la ciudad. El puente de Brooklyn, la zona cero, el Empire State, la historia que tiene la ciudad… Porque pensamos que sólo es en Europa, pero si te interesas descubres que allí también hay mucha historia.

-¿Pertenecer a la familia Maya es una ventaja o una dificultad añadida?

-Yo si te digo la verdad para mí es una responsabilidad porque llevar el apellido Maya, que es un nombre conocido en el mundo del flamenco es una responsabilidad, pero me ha ayudado en todos los sentidos porque siempre donde voy son puertas que se te abren, por llevar este apellido, porque es una familia conocida. Aunque cuando somos jóvenes siempre cuesta salir adelante porque queremos darlo todo, pero el apellido me ha ayudado.

-Es curioso observar sus éxitos en Japón, Nueva York, Madrid… pero sin embargo no se prodigan por Sevilla o Jerez…

-Yo admiro tanto la Bienal (de Sevilla) como el Festival de Jerez que son epicentros del flamenco, y trabajan muchos compañeros allí, pero como te he comentado en alguna ocasión, ya es la tercera vez que presento un proyecto, con mucho cariño, muy ilusionado, y no sé por qué nunca lo han aceptado. Quizá es una cuestión de ir respaldado por algún premio, por alguna institución, o ser de Sevilla y de Cádiz, pero si ves el cartel del festival, los nombres se repiten un año tras otro, y la mayoría son de aquella zona. Aparte de por refrescar el panorama y que la gente tenga oportunidad de ver otras propuestas, creo que deberían abrirse más a otros artistas.

-Ha mencionado los premios, ¿qué opinión tiene de los concursos?

-Si te digo la verdad es un trampolín, siempre te da nombre y son buenos en el sentido que te dan un poco de prestigio, pero yo creo que una vez que consigues el premio ya todo depende de cómo lo lleves después. Hay gente que ha ganado premios y que luego ni escuchas hablar de ellos, y en cambio otros que sí, que los han ganado y no paran de trabajar. Por eso creo que lo principal es cómo enfoques tu carrera.

-¿Existen muchas diferencias entre el público de allí y el de Japón?

-Siempre que sales de España se valora mucho más, pero a ver, por ejemplo, en Japón el público se entrega y le gusta, pero son muy respetuosos, en el sentido que vienen influidos por la cultura de ellos y su forma de ser. En EEUU son respetuosos pero como tienen otra aptitud tienden más a decirlo y expresarlo, gritan un poquito más, aplauden más fuerte, son más expresivos.

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