Daniel Doña. bailarín

"Por primera vez en un espectáculo voy a acompañar al músico con mi voz"

  • El coreógrafo estrena el día 20 en los Teatro del Canal de Madrid su propuesta: 'Cuerpo a cuerpo' un personal trabajo en el que estará acompañado por un artista diferente en cada función

Una imagen promocional de su próximo montaje. Una imagen promocional de su próximo montaje.

Una imagen promocional de su próximo montaje. / reportaje gráfico: G. h. y Pedro Hidalgo

Daniel Doña es uno de los nombres con más proyección en los circuitos de la danza y el baile dentro y fuera de España porque, a sus 40 años, puede presumir de ser uno de los artistas granadinos más internacionales. Habitual de las carteleras de las principales compañías desde 2002, ha desarrollado su carrera como intérprete en escenarios como el de la Ópera de París, el Teatro Clásico de Mérida, el Palau de la Música de Barcelona, La Opera House de Sidney o el Teatro Mellá de la Habana, entre otros muchos.

Como director y coreógrafo sus trabajos han sido programados en citas como el Festival de Jerez, Madrid en Danza, Tanzaus (Dusseldorf-Alemania), el Festival Iberoamericano de Bogotá o la Bienal de Flamenco de Sevilla. Está al frente de su propia compañía desde 2004 y fue galardonado con el Premio El Ojo Crítico de Danza 2016, que concede RNE. También resultó finalista en los Premios Max de las Artes Escénicas de 2017 con dos nominaciones: Mejor Espectáculo de Danza y Mejor Intérprete Masculino de Danza. Este nuevo curso vuelve con Cuerpo a cuerpo, que se estrena con carácter absoluto los días 20 y 21 de septiembre, a las 22:00 horas, en la Sala Negra de los Teatros del Canal, dentro del ciclo Abierto en Canal.

-Este espectáculo, según sus propias palabras, es una investigación de su propio cuerpo porque "lo que no se explora permanece oculto". ¿Qué ha sacado a relucir este montaje?

-Ha sacado la pluralidad de mi baile. Desde hace tiempo estoy intentando salir fuera de las etiquetas, por eso la compañía ha perdido su apellido: era Compañía de Danza Española Daniel Doña y ya no tiene 'española'. Ahora intento mostrar todo mi bagaje, toda la pluralidad de mi estructura coreográfica. Por eso aquí hay un cuerpo a cuerpo primero con mi propio lenguaje y después con este bagaje. Es un espectáculo que nació con la intención de celebrar que este año cumplo 40 años, 24 de profesión y cinco con compañía privada. Y tal y como está la situación actual de las artes escénicas, eso es importante celebrarlo.

-En este caso cada función contará con un artista invitado diferente.

-Sí, es una estructura nueva que nada tiene que ver con la danza, en un principio. En esta ocasión empiezo con Alessio Arena, que es un escritor y cantautor napolitano afincado en Barcelona desde hace un tiempo. Y con el artista de circo Manuel Alcántara. Quería hacer una investigación de las artes escénicas para estar continuamente provocando y trabajando sobre mis propios límites.

-¿Por qué ha elegido a ellos dos para el estreno?

-A Alessio lo conocí en una feria de muestras de artes escénicas en Barcelona. Lo descubrí por casualidad y me llamó la atención porque siendo un cantautor que nada tiene que ver con el flamenco, está muy cerca de él por los ritmos que utiliza, por los instrumentos que dan melodía a su voz. Me pareció una mezcla muy de verdad, muy estudiada y muy nueva. Fantaseé con la posibilidad de trabajar con él y fue la primera persona a la que pensé. A Manuel lo conozco desde hace 20 años. Coincidimos en Japón, donde estuvimos trabajando en la misma empresa y siempre lo admiré porque era un artista circense con un sello muy personal y un trabajo de investigación muy profundo. A los 20 años nos volvimos a encontrar y me invitó a uno de sus espectáculos, Rudo, y yo me quedé entusiasmado con su propuesta que tenía un estilo muy europeo. Entonces empezamos a imaginar una colaboración juntos. Yo ya tenía pensado Cuerpo a cuerpo y le pedí que fuera mi segundo invitado. A él le hizo mucha ilusión y tuvimos una puesta encomún para ver lo que imaginábamos.

-La idea es crear una pieza única para cada función. ¿Cómo lo plantea previamente con cada artista?

-Yo lo que hago es que les pido que me propongan un deseo y llevarlo a escena con la única condición de que pase por mi cuerpo. Por ejemplo, Manuel quería trabajar el miedo y vimos si era viable usar un instrumento que él llama La Paquita. Yo me enamoré en seguida de ese instrumento, que es el resultado de cinco años de trabajo y en los que volcó toda su sensibilidad e investigaciones sobre las artes escénicas.

-¿Cómo es esa Paquita?

-Es un aparato cilíndrico con dos ruedas exteriores y un eje central que permite que con su propio peso tenga movimiento. Puedes subirte encima del aparato, estar debajo de él o darle impulso y sigue en movimiento. Eso es lo más interesante. Y a partir de ahí los cuerpos bailan también con el instrumento. Esa es la poética de esta escenografía.

-Y sobre el espectáculo con Alessio, alguna pista de lo que se podrá ver.

-Si yo utilizo un cantautor -y ya está muy visto que el cantautor cante y bailaor baile- como queremos trabajar los límites, pues ya te descubro que voy a cantar con él. Fue la propuesta que me hizo. Yo siempre he sido un enamorado de la música y aunque nunca he cantado en público en privado sí. En eso estamos trabajando ahora, porque por primera vez en mi vida en un espectáculo voy acompañar al músico con mi voz.

-Cómo se formula la obra para que sea el mismo espectáculo y cada función sea distinta.

-Por una cosa lógica, tiene una estructura fija que parte de un solo mío. Parte de unas grabaciones familiares. Cuando nos reuníamos llevábamos un magnetofón y nos grabábamos cantando temporeras, serranas, verdiales... A los miembros que no podía estar en la celebración se les dedicaban cantes. Esas cintas llegaron a mí hace unos años y a partir de ahí empecé a construir Cuerpo a cuerpo. Hay una estructura muy fija y una parte de unos 15 minutos en los que yo estoy con ese invitado. Se harán piezas cortas que tendrán nacimiento y muerte ese mismo día, porque nunca voy a contar con un mismo artista dos veces.

-Después de estas dos primeras funciones con estos dos artistas, ¿hay algo ya previsto? ¿Habrá gira?

-Estamos trabajando con el TanzHaus, el Festival Flamenco de Düsseldorf. Esta propuesta se la formulé a ellos cuando abrimos la cita este año y hablé con su directora. Será uno de los primeros sitios donde podamos hacerlo, pero date cuenta que los programadores no empiezan a comprar el espectáculo hasta que no ven el resultado. Para ello vamos a utilizar una plataforma tan importante como los Teatros del Canal, donde este año soy artista residente. Cuando terminemos de hacer el estreno con la directora, Natalia Álvarez Simó, trabajaremos con la posibilidad de poder ofertar el espectáculo.

-Como hace, por ejemplo, el Teatro Real de Madrid.

-Exactamente. Que sea un coproducción. A ver si podemos empezar a vender el espectáculo y conectarnos con otras plataformas.

-¿Qué supone tener el escaparate de un ciclo como Abierto en Canal y contar con el apoyo de este teatro?

-No sólo es muy importante, es fundamental. Muchas veces parece que estamos nadando en la inmensidad y no contamos con el apoyo que necesitamos. No es lo mismo que una oficina privada mande ese material a que lo hagan los Teatro del Canal abrazando tu proyecto y diciendo que confían en tu trabajo. Y más ahora, en esta época de cambio que tienen con una nueva dirección bicéfala de Álex Rigola, que lleva la parte de teatro, y Natalia Álvarez Simó, con la de danza.

-Sólo con estrenar allí se asegura uno la atención de los medios nacionales, aparecer en los suplementos culturales, contar con críticas...

-Eso espero, aunque últimamente a los críticos de danza le cuesta ir a según que lugares. Son muy selectivos con los espacios que visitan y las críticas que hacen a compañías. Así que no se sabe, porque los Teatros del Canal también están experimentando por primera vez este ciclo. Todos deseamos y esperamos tener la cobertura que se merece el ciclo, porque las nueve compañías que participamos hemos pasado una criba entre las trescientas y pico que se presentaron. Nos encantaría que esa selección dé fruto y que también haya un interés por parte de los medios.

-Se ve que todo experimentar: el espectáculo, el ciclo...

-Claro, es como la vida. Yo ahora que tengo 40 años me doy cuenta de que llega un momento en el que uno intenta funcionar, dar pasos hacia delante y sus estructuras vitales las intenta cambiar. Pero toda esta investigación, personal y laboral, viene debido a un bagaje de 24 que empezó en los tablaos y salas de fiesta de Granada en el 93 o 94 y ahora tiene frutos en los Teatros del Canal.

-Estos días ha estado impartiendo un curso en Asturias con Antonio Canales. Casi todos los grandes bailaores del momento habéis pasado por el Ballet Nacional de Danza. ¿Es una escuela de baile imprescindible?

-No, el ballet es sólo una estructura nacional con unos perfiles muy característicos y por supuesto no es la panacea. De hecho, casi el 80% de los bailarines que forman parte de mi compañía y que me arropan en otros espectáculos no ha pasado por el Ballet Nacional. Es una oportunidad, sin duda alguna, para quien enfoque su carrera por ahí, por pertenecer a él, pero existe un abanico amplio de compañías privadas que ofertan otro tipo de trabajos que a los intérpretes jóvenes también pueden interesarles. El Ballet Nacional está obligado casi a salvaguardar el patrimonio español aunque de oportunidad a la nueva creación. Las compañías privadas funcionamos de una forma diferente y también damos más cabida a diferentes cuerpos. El Ballet Nacional tiene un perfil determinado y en mi caso, por ejemplo, la gente que trabaja conmigo es porque me motiva profesionalmente y los admiro por eso y no por como ellos tengan un físico o una estructura muy característica.

-Casi como de bailarín de clásica.

-Bueno, en ese sentido cada director también decide qué tipo o perfil de bailarín quiere. Como las compañías privadas. Yo, en mi caso, necesito bailarines muy plurales. Que vengan de la danza española pero que también tengan un lenguaje mucho más abierto y abarque un abanico mucho más amplio.

-Comentaba que su compañía ha perdido el apellido española. Siempre ha estado muy cercano a la danza contemporánea pero, ¿es este su trabajo más contemporáneo?

-Es un espectáculo muy particular porque es cierto que he querido dar más rienda suelta a mis límites y mostrar mis inquietudes. Mi lenguaje por supuesto es la danza española. He estado trabajando al lado de Teresa Nieto, Premio Nacional de Danza, durante 12 años. Es cierto que tiene un concepto y unas estructuras del movimiento más libres pero dentro del espectáculo también hay unas temporeras de Montefrío y he estado haciendo un poco de investigación sobre el folclore granadino, por eso se escucha muchas las zambras del Sacromonte, la cachucha, el baile de la mosca... Y la musicalidad flamenca también está, aunque me enfrente a estructuras y conceptos más contemporáneos.

-¿Hay algún nombre cerrado para otras funciones de la gira?

-Está hablado con Pau Arán, que es el único español que trabaja actualmente en la compañía de Pina Bausch. Hace dos años coincidí con él y fue un flechazo, amor a primera vista, por como enfocábamos los dos nuestra visión de la danza. Será seguro uno de los nombres que estarán en algún momento en el recorrido del espectáculo.

-El nombre que es fijo en sus últimas producciones es Jordi Vilaseca.

-Sí, hace tres años que colaboro con él. Ha sido el director escénico también de Hábitat, que fue nominada a los premios Max en dos categorías y en Nada personal, el último espectáculo que estoy moviendo para espacios no convencionales .

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