Los primeros pasos astronómicos

  • El Hospital Real abre una exposición con incunables, manuscritos e impresos del S. XV al XXl Hasta el 30 de noviembre, de 9 a 20.30 horas de lunes a viernes.

Los astrónomos de la antigüedad tuvieron que empezar desde el principio. Algo obvio pero absolutamente interesante si se tiene en cuenta que en los estudios que iniciaron allá por el siglo XV se hicieron preguntas como por qué la tierra no puede ser cuadrada o triangular o qué clase de fenómeno sobrenatural da lugar a un eclipse. Caelum & Terra: la astronomía en los libros antiguos muestra hasta el próximo 30 de noviembre en la Biblioteca del Hospital Real un total de 50 obras -incunables, manuscritos e impresos- sobre astronomía de su fondo de los siglos XV al XX.

Para celebrar el Año Internacional de la Astronomía, la Universidad saca a la luz joyas que en muy contadas ocasiones han sido mostradas en exposiciones internacionales. Entre ellas, a juicio de la directora de la Biblioteca, María José Ariza, destacan el incunable Liber Chronicarum (del XV) con magníficas xilografías sobre, por ejemplo, los cometas con su alargada estela; o las obras de Giovanni Paolo Gallufi (de 1538), con ilustraciones móviles; y de Andreas Cellarius (de 1661), uno de los más vistosos con 27 cartografías a todo color -con grabados calcográficos coloreados a mano-.

El desarrollo cronológico de la astronomía se ve claramente en Caelum & Terra "con una astrología que influía en los nacimientos, la elección de los reyes o la hechicería, pasando por los siglos XVIII, cuando ya es una ciencia con todos sus métodos de observación, análisis y conclusiones, y el XIX, cuando la astronomía ya es una ciencia divulgativa". La jefa del servicio de Fondo Antiguo de la Biblioteca, Inés del Álamo, explica antes de la inauguración de la muestra que hay que tener en cuenta la relación del Hospital Real con los jesuitas y los Conventos Extinguidos, "por lo que no existe ninguna obra de Galileo o Newton", que iban en contra de las tesis de la Iglesia, aunque sí referencias de astrónomos españoles a estos autores.

Del Álamo destaca un texto de Jorge Juan (XVIII), científico que fue 'contratado' por la Real Academia de Ciencias de París para medir un grado del meridiano terrestre de Ecuador.

Entre las numerosas curiosidades, la exposición hace público un índice de libros prohibidos, de los que se llevaban la palma los referidos a horóscopos mientras que los de navegación eran los más apreciados.

En la descripción de los eclipses, dice Del Álamo, "daban siempre razones sobrenaturales para explicarlos". La luna, al parecer, no era muy 'querida' por estos sabios. "Newton decía de ella que le producía un intenso dolor de cabeza". Además de estas joyas bibliográficas de gran interés científico, filosófico e histórico, también se podrá consultar un Repositorio de Tesis Doctorales sobre el tema, aunando antigüedad y modernidad.

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