Un hasta pronto muy 'sound'

  • La sexta edición del mayor festival de Granada se despide en una noche repleta de apuestas seguras como Los Planetas, Delafé y Dorian

  • La segunda jornada fue más tenue pero repitió en público

Los escenarios del Granada Sound se llenaron durante toda la jornada. Los escenarios del Granada Sound se llenaron durante toda la jornada.

Los escenarios del Granada Sound se llenaron durante toda la jornada. / Javier albiñana

Segundo día y todo por reinventar. Ese sería el microrrelato de la noche. Dos días de un mismo festival, pero con dos colores bien diferenciados y sin desmerecerse en la gama cromática. El viernes, día luminoso y enérgico, ayer una jornada quizás más tenue que invitaba a reflexionar sobre todo lo sucedido.

El recinto albergaba casetas muy bien preparadas publicitariamente. Marcas como Coca-cola, Cervezas Alhambra, Red Bull e incluso de la firma Channel, esta última contrasta con la sempiterna Jägermeister, testigo habitual de festivales indie de todo el país y noches menos elegantes.

Arco, quizás la nota más disonante de este cartel lleno de independientes fue otra de las grandes citas de acento granadino. Desde las 18:00 horas y como un camaleón, el que fuera cantante del grupo El Puchero del Hortelano, cambió de piel por momentos y ofreció un repertorio adaptado a este formato: no fue el más indie, pero la tarde agradeció las briznas de mestizaje que ofreció el lojeño. Su último trabajo, UNO que vio la luz en el pasado 2016 deja entrever una intención de internacionalizar su música. Casualidad o no, está bajo el sello de Warner Music.

A partir de las 19:00 horas se produjo uno de los encuentros más esperados del fin de semana, los murcianos Viva Suecia, diamantes en bruto del mundo independiente presentaron su último trabajo Otros principios fundamentales en el que con más poso que en La fuerza mayor siguieron en su línea amorosa-destructiva con movimientos sonoros ochenteros.

24.000 personas se reconciliaron ayer con el karma gracias a Delafé, también conocido como Oscar D'aniello, gracias a la explosividad sonora que detonaban sus versos longitudinales. Con capacidad de trazar las mejores intenciones vitales Delafé fue la última lluvia de verano en mililitros de felicidad que aupó la tarde de este fin de fiesta ya otoñal. La fuerza irresistible sacó lo mejor de una tarde apenas calurosa que se instaló en el verano eterno de este amante de los pedales.

La gente apareció de golpe, mejor dicho la multitud. Los grandes conciertos como el de Los Planetas fueron el rastro a seguir a partir de las 20:30 horas aproximadamente, momentos en los que la puerta de entrada se veía abarrotada. El botellón fue de nuevo otro de los actores principales y cuando el ansia musical apretaba, se dejaron atrás botellas, bolsas y vasos para continuar la fiesta en el espacio del Cortijo del Conde.

A partir de las 21:00 horas Los Planetas se alzaron como todopoderosos en su ciudad en una de las pocas actuaciones de este calibre que han dado en su carrera. Ellos son un grupo acostumbrado a la intimidad donde los mensajes cruzan poca distancia. Una zona de confort que anoche superaron con creces en el Granada Sound. El público respondió a la llamada de estos astros que siguen en pleno estreno de su Zona temporalmente autónoma, el regreso más esperado para los amantes del indie psicodélico y tranquilo... en ocasiones demasiado contemplativo.

El escenario sobrio, sin grandes ostentaciones de poder -el que tienen sobre sus fans vecinos- y como es habitual en estos 'intelectuales' de la música, con un ritmo templado hecho para que nada falle. Ellos, por número de público y entrega -aunque pasiva porque la música no invitaba a grandes aspavientos nerviosos- fueron el perfecto final feliz de edición, el gran reclamo de un fin de fiesta que se granjeará mejores críticas que datos de venta, que han sido muy buenos.

Maga fueron los siguientes. estos sevillanos con la lección de cómo tocar indie muy bien aprendida presentaron su Salto horizontal, último trabajo que no decepciona a quienes les escuchaban desde el principio. Un idilio entre buenas letras y tradición melódica heredada de los grandes que les antecedieron.

Dorian, los barceloneses que siguen en gira con Diez años y un día fueron la nota sísmica de la segunda parte de la noche. Electrónica pop, o pop electrónico, no importa, han sabido sacar rédito de sus diez años al frente de un género que en España solo abanderan ellos. Especial, inaudito y magnético. Canciones como A cualquier otra parte que ablanda cualquier corazoncito de neón, Los amigos que perdí, Paraísos artificiales, El sueño eterno, Estudios de mercado y el poderoso himno Por verte amanecer son solo una reseña de todo lo que este grupo celebra en su primera década de vida. Ayer Granada fue testigo objetivo de que la oscuridad eléctrica que bien puede maridar con versos callejeros y sin artificios impostados.

Sin salir de la ciudad y como una de las zonas musicales imprescindibles llegaba Don Gonzalo DJ, más conocido entre la muchedumbre como Gonzalo Bora Bora, un experto de campo en cuestiones de surcos de vinilo que ayer puso la guinda a un fin de semana en el que Granada fue protagonista absoluta de su propia película musical. Nada que envidiar a La La Land.

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