Los públicos del Hay

  • La primera edición del festival en la Alhambra ha movido a espectadores de todo el mundo: debate, reflexión y participación para un público que se confiesa fascinado por la ciudad

Un público de muy diversas procedencias asistió entusiasmado ayer a las sesiones matutinas del Mapfre Hay Festival. Así, el encuentro entre la escritora egipcia Ahdaf Soueif y Peter Florence, creador del encuentro, fue seguido en su mayor parte por británicos y árabes, en visita especial a Granada con motivo de la celebración del festival. Las mujeres, una vez más, volvieron también a ser las más participativas, propiciando el debate en las salas con sus reflexiones a los principales ponentes.

Ya por la tarde, con Paul Preston y Almudena Grandes en el Carlos V, el turno de preguntas demostró que el Hay Festival es interactivo y que el público juega un papel importante. "No pretendo ser neutral", respondió Grandes ante una pregunta de un espectador, lo que le valió un sonoro aplauso. Pero el espectador no se amilanó y respondió: "Se ha ganado un aplauso fácil porque soy hijo de republicano represaliado". Tuvo que zanjar la discusión Paul Preston. "No hay historiador que no tenga sentido ético, yo soy un guiri pero mi rabia surge de mi sentido ético".

Una de las cosas que más están llamando la atención del certamen es el enorme interés que despierta cualquiera de las actividades. Los autores más desconocidos en Granada no arrastran un gran número de público, pero basta que el título de una conferencia tenga interés para que algunos de los recintos se llenen. Fue el caso, por ejemplo, ayer, de la comparecencia de los periodistas John Lee Anderson, Elisabetta Rosaspina y Miguel Ángel Aguilar. Pese a celebrarse el encuentro a unas cinco tórridas de la tarde, el Carmen de los Mártires estaba casi a rebosar. "Pensábamos que había mucho público", dijo Miguel Ángel Aguilar, sorprendido ante la asistencia, "pero es que esto es muchísimo público".

El Hay Festival está creando otra percepción. Todos los asistentes del mundo árabe se están quedadon sorprendidos por la belleza de Granada, su elegancia y su actitud acogedora. La impresión que dejan ver es la de fascinación. Así lo hicieron notar ayer en el almuerzo que ofreció la Embajada de Arabia Saudí en el Palacio de Carlos V. Fascinación por todo lo alto.

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