El viajero apasionado

Un puerto centenario

  • El fondeadero de Motril, pese a cumplir cien años en 2008, es el más joven de Europa y ofrece rincones cercanos que son desconocidos para muchos y lugares llenos de curiosidades

Pese a ser centenario precisamente hoy, el Puerto de Motril es el más joven de España. Un recorrido por unas instalaciones extensas y con contrastes enseñan al viajero un espacio cercano, polémico, desconocido para muchos y esperanzador para bastantes más, pues se ha convertido en el estandarte del futuro económico de la comarca costera.

Los principales itinerarios de conexión del puerto que determinan el área de influencia portuaria se organizan en las siguientes rutas: N-323 y A-44, N-340 y A-7, conexión con el casco urbano de Motril (N-347), carretera de Molvízar y antiguo trazado de la N-323 por Vélez de Benaudalla.

Las infraestructuras, ahora que se acaba de saber que se van a retrasar un par de años más de lo previsto, son una de las asignaturas pendientes para su despegue definitivo. La frase más repetida es que cuando lleguen las autovías se tratará del puerto más cercano a Madrid y su área de influencia.

Además, se encuentra dentro de la ruta que conecta el Mediterráneo con el Atlántico y, por tanto, con una serie de países que exportan e importan diferentes mercancías.

Pese a que Calahonda albergaba tradicionalmente el puerto de la comarca, Motril se posiciona hace ahora un siglo y se afianza como absoluto.

Dentro de la costa granadina, el puerto está emplazado en lo que originariamente fue la Rada del Varadero, una playa abierta y casi semicircular que se extendía desde el Cabo Sacratif hasta la desembocadura del Río Guadalfeo. Hace apenas 30 años los niños de la ciudad se bañaban en aquella playita sin olas. Ahora, las instalaciones se han ido cerrando y la Policía Portuaria, así como la Guardia Civil, controlan la entrada y salida de personas y recuerdan la prohibición de hacer fotos en las instalaciones.

En las zonas abiertas al público en general, hay pequeños oasis donde poder relajarse en uno de los lugares más tranquilos y silenciosos. Si acaso, el graznido de las gaviotas, del agua chapoteando o el sonido de alguna embarcación si coincide con la hora de echarse a la mar o de volver a casa puede hacer salir de este lugar que invita a la meditación.

La dársena pesquera es uno de los lugares más bulliciosos, frecuentada por marineros, pescadores de caña, turistas o paseantes. Aún esta semana los barcos de arrastre siguen amarrados en el puerto debido al paro biológico, por lo que es posible admirar la flota que se dedica a este arte, que asciende a unos 30 barcos. Ante la visión de esas embarcaciones que se hacen diminutas en la inmensidad del mar, es inevitable imaginarse las duras aventuras que han tenido que pasar a bordo los marineros que se han curtido al sol faenando.

La lonja es quizá el espacio más ruidoso a la hora de la corrida, aunque las tradicionales subastas a viva voz han sido sustituidas por tablones electrónicos. A las doce de la mañana y a las siete de la tarde se puede ver el pescado tan fresco que da la impresión de que va a saltar de su recipiente. La Cofradía de Pescadores de Motril ha lanzado la idea de explotar turísticamente este recinto, pues se ha demostrado que ver pescado fresco significa tener automáticamente ganas de consumirlo.

Otro de los lugares más frecuentados por los motrileños es el Club Náutico, un lugar exclusivo para socios en el que se puede disfrutar de una consumición con la agradable visión de los barcos deportivos. Existe una larga lista de espera de amarres que ha propiciado que un grupo de empresarios haya planteado la creación de un puerto deportivo dentro de las instalaciones del puerto, con la oposición de las empresas que tienen su sede allí y sostienen que el uso principal de esta infraestructura sea el comercial.

Al lado del Club Náutico está la Escuela de Actividades Náuticas, donde se realizan cursos de vela, piragüismo o windsurf.

El recorrido por las instalaciones a pie se convierte en un agradable paseo que, sin embargo, obliga al viajero a salir del recinto para pasar de la zona pesquera a la comercial. Esta ocasión se puede aprovechar para conocer el Varadero, para el que existe un importante proyecto de mejora debido a la concesión de ayudas en el marco del Plan Urban.

Los historiadores locales aseguran que el origen de Motril hay que buscarlo en el Varadero, ya que se encontraba en la primera línea de defensa de los ataques de piratas. De hecho, albergaba un castillo que se construyó a la par que el de Carchuna, aunque con distinta estructura y que fue completamente destruido sobre 1860. En la actualidad, su historia ha quedado tan enterrada que ni siquiera se sabe a ciencia cierta su ubicación. La iglesia, la Cofradía de Pescadores y, sobre todo, la visita a sus establecimientos hosteleros donde degustar pescado fresco del Puerto de Motril son paradas obligatorias.

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