"El puzle del disco está en recuperar energía sin perder la belleza"

Un cambio de discográfica, la reedición de su segundo disco y una de las giras más largas que se recuerdan han sido los grandes 'culpables' de haber tenido que esperar más de dos años para poder escuchar Cronolánea (Universal Music, 2008), el tercer álbum de Lori Meyers. Con dos nuevos miembros oficiales, Miguel Martín y Sergio Lomas, los granadinos retoman el rock de su Viaje de estudios y el cuidado en los detalles de Hostal Pimodan para dar forma a trece nuevas canciones que guiñan al sonido indie americano.

-Se han hecho bastante de rogar para el lanzamiento de este 'Cronolánea'. ¿Tenían más ganas o impaciencia por verlo ya en la calle?

-De todo. Han sido dos años tocando las mismas canciones y no cabe duda de que un grupo pilla frescura y vuelve a transmitir energía con los nuevos temas, es lo que da vida. Con la reedición de Hostal Pimodan todo se retrasó. Veníamos del cambio de discográfica, hicimos una gira larga y al final el tiempo se nos echó encima. Aunque nosotros queríamos grabar el disco cuanto antes, hay mucha gente que trabaja en él y era necesario ponernos de acuerdo en las fechas con el productor, el estudio... Cuando estuvo todo cerrado ya teníamos cerca de 25 temas, así que hicimos una preselección y llevamos 19 al estudio. Allí, con la ayuda de todo el mundo, empezamos a discutir las canciones que tenían que entrar y los productores nos ayudaron mucho para ver realmente lo que era el disco. A nosotros a veces nos dan igual esas cosas, porque todas son canciones nuestras, pero ellos ven las cosas distintas. Con Cronolánea hemos construido un puzle que no habíamos hecho antes, porque hemos vivido muy intensamente las grabaciones y los ensayos. Ahora que el disco ha salido, ya ni lo volvemos a escuchar.

-El resultado final es, posiblemente, el disco más variado de toda la carrera de Lori Meyers...

-La unión de este disco es, precisamente, su misma desunión. Hemos intentado darle un toque distinto a cada canción, que cada una tuviese unos registros vocales diferentes... En eso está el puzle, en intentar que las carencias que tuviera una canción se complementasen con la siguiente y que, al final de los trece temas, hubiera un disco redondo.

-¿Y de dónde sale ese título tan difícil de pronunciar?

-Queríamos que reflejase el aspecto del paso del tiempo. Cronolánea es un juego de palabras entre crono, que significa tiempo, y miscelánea, que alude a la diversidad. Ése es el 'palabro' que nos hemos inventado y es imposible decirlo con dos cervezas, demostrado. En este tercer disco ha cambiado la perspectiva a la hora de hacer las canciones debido al paso del tiempo, ya no vemos el mundo igual que con Viaje de estudios. En Cronolánea, la obsesión por el tiempo es fundamental.

-Está el tiempo, pero también hay varios sentimientos más de trasfondo. ¿Había mucho que decir?

-Cada canción tiene un rollo distinto, en eso se basa este puzle, dentro de que todo es rock. Cada vez vamos mezclando más entre nuestras influencias y en este disco hemos metido cosas muy electrónicas que nunca antes habíamos hecho. Lo que sí es verdad es que es un disco más social, pero no como lo puede ser un partido político, sino que es social contigo y conmigo, con las conversaciones, con la vuelta a Granada después de una gira larga y el regreso a la cercanía de tu familia y de tus amigos. Las letras hablan un poco de todo eso, de reencontrarse y de retomar la vida en tu ciudad. Hay canciones de amor, otras de desamor, y otras un poco más sociales, pero todas comparten un toque de cercanía y de sinceridad, como si le hablases a un colega. Las letras no son ni más ni menos que lo que le podrías contar una noche a un amigo.

-¿Qué hace especial a 'Cronolánea'?

-Hemos ido in crescendo en todos los aspectos de la música; a nivel de profesionalidad, de sonido y de composición todo es mejor y las canciones son más completas. Ha pasado el tiempo, aún somos muy jóvenes, pero se nota que hemos crecido. En este disco hemos conseguido el equilibrio entre los arreglos y la simpleza, porque a veces éramos muy proclives a arreglar demasiado la canción, y hemos aprendido a seleccionar los que realmente son precisos para que la canción resulte perfecta.

-Para la grabación no escatimaron detalles: un cortijo inmenso en la playa y gente de primera...

-Siempre nos gusta hacer el rollo Gran Hermano cuando grabamos un disco y meternos todo el mundo como en otro mundo, músicos y productores. Estuvimos en un cortijo en Motril que tenía un estudio junto a la casa. Nos levantábamos temprano y nos acostábamos un poco tarde, y al final trabajábamos al ritmo de un 200 por cien. Lo bueno de todo esto es que te levantas por la mañana pensando en el disco y, si se te ocurre una idea por la noche, la puedes grabarla corriendo. La música no es como levantar un muro, porque un día está hecho tú un muro y no puedes expresar nada, y otro estás más creativo que nunca.

-¿Ken Coomer (ex batería de Wilco) fue muy exigente?

-Bueno... Lo que pasa es que Ken Coomer sabe muy bien lo que hace y conjuga a la perfección el country con el sonido indie norteamericano profesional, que era el equilibrio que queríamos encontrar en este disco, así que hemos contado con uno de los mejores.

-Entonces, ¿ese aire norteamericano era uno de los objetivos prioritarios?

-Está buscado más que a conciencia. Si queríamos hacer un disco que sonase así era necesario buscar a gente de allí, porque ellos llevan esa música en la sangre. Cuando vienen ya saben todo lo que tú quieres hacer, porque es lo que han conocido de siempre y les sale de forma espontánea.

-Las nuevas canciones son mucho más rockeras que el sonido de 'Hostal Pimodan'...

-Hemos intentado encontrar 'la fórmula'. Sabíamos que Viaje de estudios era un disco súper enérgico y que Hostal Pimodan era un disco súper bonito y muy bien arreglado, pero que la energía bajó, será porque maduras y escuchas otras cosas... Ahora no queríamos caer en una constante vida de medios tiempos, sino recuperar la energía del primero pero manteniendo las canciones bonitas del segundo. Todo esto fue la base para sacarnos máximo partido en Cronolánea.

-La familia Lori Meyers sigue creciendo... Ahora son seis sobre el escenario.

-Hace un año y medio, en mitad de la gira pasada, sufrimos una baja y ya habíamos adquirido un nivel de sonido y de arreglos que pudimos suplir pasajeramente tocando los cuatro, pero con este disco nos hacía falta más gente, más brazos. Miguel Martín venía trabajando desde hace tiempo con nosotros y somos viejos conocidos. Él hace arreglos de sintes que nosotros no podemos hacer y guitarras de apoyo. Además, Antonio Lomas también va a hacer colaboraciones y en la gira de presentación tocará las percusiones, que en este disco son muy importantes. Siempre hemos buscado que en los Lori Meyers no haya sólo buenos músicos, sino amigos, que es lo que genera buen ambiente.

-Alejandro es la voz principal en tres temas. ¿Habrá 'duelo' de cantantes al micrófono?

-En realidad, siempre hemos sido dos cantantes, sólo que uno estaba centrado en los coros, pero ahora la cosa se reparte un poco más. Además, Sergio también está totalmente firme en los coros desde hace mucho tiempo. Casi se puede decir que somos tres cantantes, y porque no podemos meter más canales de micro en los ensayos… Cuando empezamos ninguno atinábamos cantando, de hecho, no afinábamos nada, pero siempre hemos creído que quien hace las canciones debe ser quien las cante, es la forma de dar la cara y defender tu trabajo, porque siempre le vas a echar así más sentimiento.

-En Lori Meyers son casi como los Mosqueteros, todos a una...

-En Lori Meyers todos tenemos mucho que decir, y no sólo quien se pone detrás del micro. Miguel tiene gran talento natural, el de alguien creativo que sabe hacer muchas cosas. Alfredo también compone canciones y está todo el rato inventando qué hacer con la cámara de vídeo. La mejor forma de sacar partido a eso es que todo el mundo tenga libertad y pueda hacer casi de todo en el grupo.

-Dentro de unos meses cumplen diez años en esto de la música. ¿Se imaginaban algo así cuando empezaron?

-Cuando estábamos en la escuela nos imaginábamos tocando y sólo deseábamos que el tiempo pasara rápidamente y podernos ver en un grupo con éxito, era la sensación de desear algo con todas tus fuerzas. Ahora ni te das cuenta de cuándo llegan las cosas, sólo ves que pasa el tiempo, que estás trabajando duro y que luego vienen los resultados buenos. Han sido diez años de pasarlo muy bien, con sus momentos buenos y sus momentos malos, como en todas las relaciones, pero las buenas han sido geniales.

-Cerraron más de veinte fechas de la gira hace semanas. ¿Buen presagio?

-Es lo bueno de este disco, que se ha hecho para que cuando salga esté todo preparado. La gira de presentación, que es del 3 de abril al 30 de mayo, ya está cerrada, aunque luego habrá festivales: el Sonorama está cerrado y el Contempopránea casi también.

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