"El relato corto es un buen aprendizaje para la novela"

  • La escritora granadina presenta en la Casa de los Tiros 'Monstruos cotidianos', una colección de narraciones breves sobre los miedos y las fobias ocultas

La vida cotidiana está llena de pequeños monstruos, de situaciones en las que, de pronto, todo da un brusco giro y se convierte en terrorífico, en momentos en que la escena más irrelevante puede adquirir tintes surrealistas. Ésa es la premisa en la que se basa la escritora granadina Cristina Gálvez para su nuevo libro de relatos, el segundo que publica ya, Monstruos cotidianos, una colección de 17 narraciones cortas que edita Traspiés. La obra presenta historias de hombres que se convierten en monos, mujeres de cristal, azafatas con problemas para ofrecer una sonrisa... El libro fue presentado ayer por la tarde en la Casa de los Tiros.

-¿De qué trata 'Monstruos cotidianos?

-Es un conjunto de relatos que hablan sobre todo de inseguridades, de los miedos que todos tenemos a diario, de las cosas que todos llevamos dentro y que van apareciendo a lo largo de todo el día.

-¿Pero cuáles son esos monstruos?

-Pues, en realidad, somos nosotros mismos, nosotros, nuestro vecino, el miedo a quedarnos solos. La realidad es según como se mire. Depende del enfoque que le des a las cosas. En la portada del libro aparece, por ejemplo, una salamanquesa, un animal pequeñito y que parece tan simpático. Sin embargo, si amplificas la foto y la pata aparece de una forma desmesurada, aparece el miedo, aparece el monstruo.

-¿Se trata de relatos reales o fantásticos?

-Hay relatos de varios tipos. Muchos son realistas. Muchos bordean lo fantástico. Otros son ambiguos. Mezclo de todo un poco.

-Ha escrito ya dos libros de relatos cortos. ¿Ha pensado alguna vez en dar el salto a la novela?

-Sí, la novela es un género que a mí me interesa mucho. Lo que sucede es que el relato me parece muy interesante, sobre todo cuando estás comenzando. Es una buena de manera de aprendizaje para luego intentar escribir una novela. El relato es más como los cortos de cine, mientras que la novela es como un largometraje.

-¿Cuánto tiempo suele tardar en escribir un relato?

-Depende del relato en sí, pero no mucho. El primer borrador lo puedo escribir perfectamente en una tarde. Luego lo dejo reposar un tiempo. Una semana después le doy unas vueltas, porque me gusta dejarlo descansar un tiempo y luego revisarlo. A algunos relatos los dejo incluso meses antes de volver a retomarlos.

-¿De dónde saca el material para sus relatos, del mundo real, de cosas que le cuentan, de su propia imaginación?

-De todo un poco. Sobre todo me baso en las cosas que veo, en las cosas que me cuentan. Me gusta escribir, sobre todo, de las cosas que más me preocupan. Pero me inspiro en muchas cosas, en esas historias que se me ocurren.

-Ya ha publicado dos libros, 'Afinidades' y 'Monstruos cotidianos. ¿Es difícil publicar?

-Sí. Es difícil que te publiquen relatos porque no es un género que las editoriales consideren que es muy rentable. Es un género que está considerado como poco vendible, a diferencia de la novela o la poesía. Yo, en mi caso, he tenido suerte. Todo ha sido un poco por casualidad. Empecé a escribir con 19 o 20 años y conocí en diferentes talleres de narrativa a gente que luego terminaron siendo editores. Fueron ellos quienes me ofrecieron la posibilidad de publicar mis relatos. En ese aspecto, he tenido suerte.

-Antes hablaba de que un relato es muy parecido a un cortometraje y una novela a un largometraje. ¿No se le ha ocurrido pensar en alguna ocasión en escribir guiones de cortometrajes?

-En una ocasión me ofrecieron adaptar uno de mis relatos a un guión de cine. Pero por cosas ajenas a mi voluntad, al final no resultó el proyecto. Pero sí que he pensado en ocasiones en hacerlo. Lo que sucede es que el guión de cine tiene otra técnica de escritura, otra forma narrativa. Es algo que me gustaría hacer en un momento dado.

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