Un libro rescata los artículos argentinos de Francisco Ayala

  • Se trata de una recopilación de escritos que el autor granadino estuvo publicando en el diario 'La Nación' de Buenos Aires desde el año 1939 hasta 1993

"No sólo era un hombre poliédrico, sino también único". Así definió ayer la estudiosa argentina Irma Emiliozzi la figura del escritor granadino Francisco Ayala poco antes de la presentación, en la fundación del autor, del libro Francisco Ayala en 'La Nación' de Buenos Aires, en el que se recogen todos los artículos que el autor de Muertes de perro publicó en el diario argentino desde 1939 hasta 1993. "El editor del Suplemento Cultural de La Nación solía decir que Francisco Ayala era una de las tres personas más inteligentes que había conocido en su vida".

El libro, publicado por la editorial Pre-Textos es fruto de un arduo trabajo de investigación en los archivos del diario La Nación, de Buenos Aires. "La idea de escribirlo surgió a raíz de una invitación que me hizo Luis García Montero para ofrecer una conferencia en la Residencia de Estudiantes en torno a Ayala en América, América en Ayala.", explica Emiliozzi. "Aquello me dio la oportunidad de seguir los pasos del escritor por Buenos Aires. Después de hacer un primer trabajo, me puse a ordenar el material que hay en el archivo de La Nación y encontré que, entre 1939 y 1993, Ayala había escrito 144 artículos de los que 30 estaban olvidados por el propio escritor. Con ese material y una beca de la Fundación Ayala cotejamos el material existente y este libro es el fruto de ello".

Se trata de artículos puntuales de reflexión sobre temas muy determinados. Pero muchos de ellos transcienden su tiempo. "Y es una transcendencia pasmosa", dice Emiliozzi. "En la presentación [por ayer] del libro voy a leer fragmentos de un artículo escrito por Ayala en 1985 en el que analizaba los avances de las nuevas tecnologías y en el impacto que iban a suponer para el libro y la lectura. Se trata de un tema analizado hace muchísimos años por Ayala que hoy es de una tremenda actualidad. También escribió otro sobre el auge de los nacionalismos árabe que parece escrito en estos días. Y, además, utilizando ese estilo y transparente que él tenía".

El libro no sólo recoge los artículos de Ayala publicados, sino también entrevistas, crónicas de mesas redondas a las que asistió o columnas en la que se analiza su figura como escritor.

¿Y cuál era el lado más brillante de Francisco Ayala, el de analista o el de escritor? Irma Emiliozzi no duda en responder al instante: "Yo creo que en la palabra escritor ya está incluida la palabra analista. En la palabra escritor ya está todo, porque un escritor es aquella persona que analiza el mundo que le rodea y habla sobre ello".

Irma Emiliozzi conoció personalmente a Francisco Ayala a mediados de los años ochenta. "Todavía era joven y muy guapo, tengo que reconocerlo", dice. "Lo conocí en la tertulia de José Luis Cano, donde durante años había estado José Ortega y Gasset, en la Gran Vía de Madrid. Después lo acompañamos hasta su casa. También lo vi con motivo de su centenario y un año antes de su muerte. Mantuvo hasta el final su sentido del humor. Recuerdo que, al llegar a su casa, él se levantó para darme la mano y yo le pedí que no lo hiciera. 'Déjeme hacerlo, que es uno de los pocos placeres que ya me quedan', me dijo. Recuerdo que estaba tomando un whisky, como era habitual en él cada día. Su famosa receta de yogur y whisky. Siempre mantuvo la mente muy lúcida".

Para Irma Emiliozzi, el libro aporta "artículos que estaban ahí esperando. Aporta como novedad escritos que no conocíamos en los que ya está el Ayala que conocemos. Ahí está él, porque sus escritos son muy fácilmente reconocibles". Porque Ayala era poliédrico. "Ayala no sólo era poliédrico, sino único", sentencia.

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