Un libro revela la vida económica y modesta de Manuel de Falla

  • El investigador Manuel Titos analiza las cuentas que el músico tenía en el banco de los hermanos Rodríguez Acosta

La situación económica de Manuel de Falla no era muy boyante, pero el músico tampoco vivía en la miseria, como durante mucho tiempo se supuso. Así lo establece el libro Música y finanzas. Biografía económica de Manuel de Falla, de Manuel Titos Martínez. La obra, publicada por el Archivo Falla y el Centro de Documentación Musical, revela que Falla tenía unos ingresos mensuales de unas 300.000 a 400.000 pesetas en su valor de hoy (entre 1.800 y 2.400 euros) gracias a sus composiciones.

Manuel de Falla vivió una vida muy modesta pero acomodada, como lo atestigua su cuenta en la Banca Rodríguez Acosta entre 1929 y el año de su muerte, 1946. Una de las cosas que Titos descubrió indagando en sus movimientos bancarios fue que el autor del Amor brujo realizaba prácticamente todas sus actividades económicas a través de cheques.

La idea de hacer este libro le vino a Titos Martínez después de descubrir la cuenta de Falla en los libros de registro de movimientos del banco de los Rodríguez Acosta. "Mi idea inicial era hacer un estudio sobre los movimientos bancarios de Federico García Lorca", señala, "pero no encontré nada al respecto. Si encontré los de Manuel de Falla, y me resultaron muy curiosos. Tenía una economía enormemente bancarizada".

En el Archivo, Titos encontró una considerable documentación sobre la actividad económica de Falla que nadie había usado. Decidió realizar un trabajo que se ha traducido en un tomo de 500 páginas y dos años de indagaciones.

El investigador descubrió que Falla invertía mucho en valores. "Lo hacía en títulos de la deuda hipotecaria y también en la deuda francesa. Tuvo durante un tiempo una cuenta en un banco de Londres y otra en un banco de París".

Su decisión de dedicarse exclusivamente a la composición le hizo pasar apuros en algunos momentos. En cierta ocasión, tras un concierto de la Orquesta Bética en Sevilla, uno de los músicos se levantó y pasó el sombrero entre los asistentes para así poder pagar la pensión de Manuel de Falla en Sevilla.

"Sus gastos se centraban en las tareas domésticas y la vida cotidiana, pero también en muchas limosnas. Consideraba que había que ayudar a los demás y daba mucho dinero para eso". Otro de los aspectos que más dinero se llevaban eran la higiene y los médicos. De hecho, el último cheque que firmó en su vida fue, precisamente, para un médico, el doctor Carlos Ferrater, que tenía que cobrar 600 pesos argentinos del músico. Cuando fue a por ellos al banco, Falla acababa de morir y el banco se negó a abonar el dinero. Ferrater tuvo que devolver el cheque a la hermana de Falla. Ese cheque está hoy en el Archivo.

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