Los escondites del arte y la magia

El rincón donde duerme la fantasía

  • El taller de la unidad de montajes, situado en el edificio Gran Capitán, guarda todos los elementos que se exhiben por las calles granadinas en la fiesta de la Tarasca y la cabalga de Reyes Magos

Los vestidos de los gigantes, los cabezudos y todo el atrezzo del desfile de la Tarasca que recorre, desde el siglo XVI, las principales calles del centro de Granada un día antes del comienzo de las fiestas del Corpus, se guardan celosamente en el taller de unidad de montajes que el Ayuntamiento de Granada tiene ubicado en el edificio del CentroCultural de Gran Capitán.

Unas 40 personas participan en el pasacalles de la conocida popularmente como ‘la Pública’, la parte civil de la fiesta del Corpus. En ella 17 cabezudos recorren las principales calles de la ciudad, los que representan a una serie de personajes muy dispares, acompañados siempre de la charanga o alguna otra banda que ponen el toque musical al desfile. Junto a la Tarasca no falta cada año las figuras de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, y los últimos reyes de la dinastía nazarí que gobernaron Granada, Boabdil y Moraima, ni por supuesto la figura del dragón sobre la que va subida la Tarasca.

El traje que cada año luce este famoso maniquí granadino lo elige la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Granada de entre los modelos que proponen varios modistas, ya sean granadinos o foráneos. El último vestido que llevó la Tarasca era largo con bordados de color malva y llevaba también un abrigo de verano con volantes del mismo color diseñado por Insúa Benítez, quien también se encargó de peinar y maquillar a la Tarasca. Éste, junto a todos los demás vestidos que ha lucido la maniquí, así como las pelucas que ha llevado se encuentran en el taller de unidad de montaje, ya que quienes los han realizado los donan a la ciudad y se guardan para que en un futuro se puedan exponer en un museo.

En el taller de unidad de montajes también se encuentran los cabezudos que recorren las principales calles granadinas. Muchos de ellos muestran la unión de las diferentes culturas del mundo. Así, podemos encontrar representaciones de todas las etnias, además de otras más generales, como las de un viejo o de un poeta.

Pero entre todos los cabezudos, los que más destacan son los que representan a personajes populares de la historia de

Granada. Uno de ellos es Pan y Olla, que desde 1990 aparece en el desfile. El cabezudo de este personaje se representa con los ojos cerrados, ya que “se quedó ciego porque unos estudiantes le pusieron un petardo en un cigarro y le explotó en la cara”, según recuerda Enrique Cabrera Heredia, responsable del taller de la unidad de montaje.

Otro personaje popular de Granada es Chorro Humo, que también cuenta con su cabezudo para este desfile, que se realizó en el año 92. Chorro Humo es conocido en la ciudad porque hacía de guía turístico en la Puerta del Vino.

El payaso es otro de los personajes que aparece entre los cabezudos, y en este caso representa a los payasos Pompom y Teddy, considerados ‘primos’ de Fofó y Miliki, y que nacieron en la pescadería de Granada. También está representado con su cabezudo otro personaje muy popular en Granada, Vilorio, del que surgió la expresión “tiene más cabeza que Vilorio”, señala Enrique Cabrera. Este personaje era conocido en Granada porque se encargaba de vender periódicos en la cafetería el Suizo, en la esquina entre la calle Mesones y Puerta Real, y comenzó a aparecer en la cabalgata a partir de la creación de su cabezudo en el año 1994.

Junto a ellos, en el desfile aparecen otros cabezudos de personalidades importantes en la ciudad procedentes de los barrios del Sacromonte o la Calle Elvira.

Hace algunos años se decidió incorporar nuevos personajes en forma de cabezudo, como ocurrió hace tres, que como homenaje al Quijote se elaboraron los cabezudos de Sancho Panza y Don Quijote para incorporarlos en el desfile.

Estos cabezudos han sido realizados por Enrique Cabrera a partir de fotografías de los personajes de las que se hacen moldes de escayola. A partir de ahí, realiza en un cartón especial el modelado del cabezudo, al que se le añade yeso y cola y más tarde la policromía en acrílico hasta crear un ser recién nacido para ponerle color a las calles y recrear con su magia la ilusión de los que se sumergen en una de las fiestas más tradicionales de toda la ciudad.

En el taller de la unidad de montajes también podemos encontrar los trajes, lanzas, chalecos y otros elementos de caballería, sombreros y demás elementos que se exhiben en la cabalgata de Reyes. En ella aparecen cada año representadas tres culturas: la árabe con el rey Melchor, la sumeria o asiria con el rey Gaspar y la egipcia con el rey Baltasar, a través de vestuarios, sombreros y demás atuendos. Los tres reyes van acompañados en esta cabalgata por cerca de trescientas personas que participan en los cortejos portando parte de este atrezzo.Esas lanzas, escudos y abanicos destacan entre los elementos de esta cabalgata real que cada 5 de enero impresiona sobre todo a los más pequeños. Para conseguirlo, cada año se restauran los elementos que se exhiben en ella e incluso se incorporan algunos nuevos. De entre todos los elementos que aparecen en el desfile, Cabrera destaca uno que considera “muy importante”, y es la lanza dorada con un águila que indica el permiso que Roma daba para que se pudiera celebrar la cabalgata.

Mientras, todos estos adornos y trajes permanecen ordenados en este taller esperando salir por las calles granadinas para ser lucidos en la celebración de las próximas fiestas del Corpus, durante el desfile de la Tarasca y de los gigantes y cabezudos, o bien durante la cabalgata de Reyes.

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