'El sabor de la tierra', un relato de la vida de Lorca en Valderrubio

  • Eduardo Ruiz Baena presenta el libro sobre la inspiración que encontró el poeta en esta localidad

La presentación del libro tuvo lugar en el Centro Lorca. La presentación del libro tuvo lugar en el Centro Lorca.

La presentación del libro tuvo lugar en el Centro Lorca. / álex cámara

Una historia de vidas paralelas, de amor, de admiración y de investigación concienzuda es lo que se esconde tras el libro El sabor de la tierra, Federico García Lorca en Valderrubio del vecino de esta localidad Eduardo Ruiz Baena. La obra fue presentada ayer en el Centro García Lorca, "el punto de partida" según el autor para que este recorrido por las calles y vivencias del poeta en este pueblo avance en el camino de la difusión.

Ruiz Baena, investigador y regente de la Casa Museo del poeta en Valderrubio, explica que meterse en las entrañas de la vida de Lorca en dicha localidad ha sido sencillo pues ellos han tenido "vidas paralelas". "Yo también volvía en verano y jugaba donde jugaba él. Han sido muy fáciles las descripciones del frío invierno en Valderrubio porque los he vivido", explica este apasionado de la vida y obra del poeta.

El libro que fue presentado ayer por el profesor de Didáctica de la Lengua, Juan Mata Anaya, reúne todas las notas biográficas que sitúan a García Lorca en el entorno rural que, desde su infancia, marcarían lo que el mismo denominaría su "alma campesina". A través de un minucioso estudio se referencian todos aquellos lugares que el poeta señala en sus obras: artículos, poesías y cartas enviadas a su familia y amigos. Junto a la descripción de este entorno físico se hace un minucioso estudio de aquellas personas que compartieron su vida, y que sirvieron de inspiración para diferentes personajes de ficción de sus creaciones literarias.

"Lo más importante del libro es la comparación entre los personajes ficticios y los reales como Frasquita Alba" o su propio abuelo, relata el investigador, que señala que "los pequeños detalles" son los más valiosos.

Datos tan íntimos como que la familia Lorca tenía pánico a las tormentas, que Federico sufría de "pavorosos dolores de muelas provocados por su gusto por el dulce" o que era un "experto en pescar guindas de la licorera", son los que hacen de esta obra un paseo costumbrista por la vida que inspiró al autor de La gitanilla.

El autor cuenta que el libro bien podría haberse convertido en una trilogía compuesta por el catálogo del museo, la historia contemporánea de Valderrubio y la vida de la familia, incluyendo un árbol genealógico obtenido gracias a la parroquia del pueblo y el archivo del arzobispado. El prefacio del libro, además, está escrito por el mismísimo Ian Gibson, quien según Ruiz Baena metió "mucha mano" sobre todo en lo relacionado al rigor científico".

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