Cinco siglos de vida en el Hospital Real

  • Una exposición de la UGR celebra los 500 años de la construcción del emblemático edificio con un relato de sus orígenes y sus uso sanitarios y como sede del Rectorado

Una interesante exposición inaugurada ayer celebra y describe una doble efeméride: los 500 años de vida del Hospital Real y su 30 aniversario como sede del Rectorado. Este doble aniversario es explicado con todo lujo de detalle en esta muestra diseñada para un espacio tan emblemático como el Crucero del Hospital Real y que supone la culminación del programa de actividades culturales (ciclos de conferencias, conciertos y cine) con los que la Universidad de Granada ha recordado este cumpleaños múltiple.

Organizada por el Centro de Cultura Contemporánea de la Universidad, la muestra exhibe una relevante selección de documentos históricos cedidos por la Diputación de Granada y la Biblioteca General Universitaria que reflejan la evolución de este inmueble como institución asistencial, así como archivos gráficos sobre su antiguo uso hospitalario y su actual uso institucional.

La exposición -que muestra también una selección del rico patrimonio tanto artístico como bibliográfico de la UGR que alberga el Hospital Real- describe el proceso de intervenciones arquitectónicas restauradoras que durante el último medio siglo se ha llevado a cabo en el inmueble.

Lo primero que descubre el visitante es una introducción al contexto fundacional del Hospital Real en la Granada de 1500, cuando era una ciudad simbólica del nuevo Estado. Se explica la situación de las fundaciones hospitalarias en la Granada Moderna, cuando los hospitales eran un establecimiento para sanar cuerpo, mente y alma. Y se aportan algunos datos previos sobre el emplazamiento del Hospital Real.

La primera de las cuatro áreas en las que se divide, que se exhibe en el primer pasillo del Crucero del histórico edificio, hace un recorrido por la evolución histórica de la fundación hospitalaria desde su creación bajo patronazgo de los Reyes Católicos hasta el cese de sus actividades asistenciales hasta 1964.

Considerado uno de los más relevantes símbolos de la Corona en Granada, la construcción del Hospital Real se enmarcó en un plan hospitalario asistencial promovido por los Reyes Católicos, como explicó ayer Ricardo Anguita, director del Centro de Cultura Contemporánea de la Universidad de Granada y comisario de la Exposición con Inmaculada López Vílchez.

Se relata como cuenta con diseño arquitectónico que asumió el programa de experimentación de la planta cruciforme en torno a patios siguiendo modelos italianos como el del Hospital de al Santa Cruz de Toledo y el Hospital de los Reyes de Santiago de Compostela. Desde el principio asumió funciones caritativas y asistenciales en el cuidado de pobres y enfermos, y en sus primeras décadas de funcionamiento ejerció otras no previstas inicialmente como la curación de la sífilis y la reclusión de dementes.

Ya a mediados del siglo XVIII, en pleno periodo de reformas ilustradas, pasó a convertirse en Real Hospicio, por lo que empezó a acoger a pobres, ancianos y desvalidos, niños expósitos y huérfanos y mujeres públicas, recogidas y arrepentidas del beaterio de Santa María Egipcíaca.

Un siglo después, con el establecimiento del Estado Liberal, dejó de ser una fundación regia y su labor asistencial pasó a depender de la Diputación de Granada, que asumió su gestión hasta su cierre final como institución hospitalaria a mediados del siglo XX, cuando el edificio, obsoleto ya para esa función social, dejó definitivamente de ejercerla 460 años después.

En esta primera área, la exposición exhibe, entre otras piezas cedidas por el Archivo Histórico de la Diputación Provincial y la Biblioteca General Universitaria, las cédulas dadas por los Reyes Católicos ordenando su fundación; las constituciones de 1593 y 1632 para el ordenamiento de su funcionamiento interno o las ordenanzas de 1756, que lo transformaron en Real Hospicio. También se muestran otros documentos muy curiosos porque muestran aspectos de su intrahistoria, como el libro de cuentas de la cocina o el registro de niños expósitos.

La segunda parte de la muestra, en el brazo derecho del crucero, relata la vinculación del Hospital Real a la Universidad desde 1970, cuando el entonces Ministerio de Educación y Ciencia le cedió el inmueble, a través de testimonios gráficos de visitas y actos relevantes celebrados durante los 30 años de uso del inmueble como sede del Rectorado.

Ricardo Anguita destacó ayer el carácter gráfico de este bloque, -en el que han colaborado los profesores Francisco Sánchez Montes y Antonio Ruiz- que describe su primer uso, en 1973, como sede de los departamentos de Historia del Arte, Prehistoria, Filosofía y Griego, así como de la imprenta del Servicio de Publicaciones de la UGR. Luego, en los inicios de la década de los ochenta, se establecería la Biblioteca General Universitaria y el Rectorado. También se muestran algunas imágenes como espacio para acoger la inauguración oficial del curso académico, las entregas de medallas o las ceremonias de investidura de los doctores Honoris Causa.

La exposición incluye un tercer espacio en el brazo frontal de cierre del Crucero sobre el patrimonio artístico y bibliográfico del Hospital Real, en el que destaca el Retablo de los Santos Juanes, obra de Gaspar Guerrero y Pedro de Villegas para la capilla del Hospital Real entre 1624 y 1648 y que ha sido restaurado para la ocasión por el equipo de Artemisa. También se exhiben cuadros de Bocanegra, Juan de Sevilla, una talla barroca del círculo de Pedro de Mena, así como obras contemporáneas o elementos protocolarios.

En la cuarta y última zona que incluye una muestra gráfica sobre el proceso de intervenciones arquitectónicas del que fue objeto durante el último medio siglo, desde la de Prieto Moreno hasta los contenidos del actual Plan Director, elaborado por el profesora Gallego Roca, que también ha colaborado en la preparación de esta muestra.

La exposición, que estará abierta hasta el próximo 15 de febrero, es un intento de abrir a la ciudad la riqueza patrimonial de la Universidad de Granada, "poco conocida para el gran público, tanto granadinos como visitantes extranjeros", tal y como señaló ayer el rector, Francisco González Lodeiro, durante la inauguración de la misma.

Y así resultó para muchos de los que ayer se acercaron hasta el crucero del Hospital Real, como por ejemplo Bryan Brown, estudiante de un máster de psicología en la UGR pero natural de Arizona para quién la exposición resultó "como un libro" de la historia del edificio, que se ha convertido en el más representativo de la UGR gracias a los esfuerzos de los equipos rectores de las últimas tres décadas.

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