Una sociedad en venta

  • Joaquín Peña-Toro participa en una colectiva en la que se aborda el problema de la vivienda desde un comprometido sentido plástico

Buen proyecto expositivo el que se presenta en la sevillana galería Birimbao. Una muestra colectiva atractiva nos pone en total sintonía con un planteamiento conceptual de especial incidencia existencial en esta sociedad que nos ha tocado vivir. La vivienda y su acuciante problemática sirven de cuerpo generador a una serie de artistas andaluces para que se introduzca en ese arbitrario campo de realidad y manifestar su interesada posición plástica para argumentar un aspecto social de absoluta trascendencia y que desarrolla amplios y variados desenlaces conceptuales.

Cuando los medios de comunicación están llenos de posturas poco edificantes en torno a una problemática que afecta a una parte importante de la población, cuando tal circunstancia se convierte en desgraciados sucesos de lamentables manifestaciones, cuando no hay nada más que mirar por nuestros pueblos y ciudades y ver la cantidad de letreritos con esa impersonal oración explícita de Se vende, muchas cosas están fallando y existe un desapasionante desarrollo existencial que afecta al grueso de la ciudadanía. Con esta exposición, este grupo de creadores, casi todos jóvenes realidades de un momento artístico con muy positiva trascendencia, ponen el dedo en la llaga de una situación que no puede pasar desapercibida. Cada uno de ellos se introduce en un aspecto de esta realidad e impone su personal visión a través de unas obras que, dentro de su amplísima concepción artística, abren las perspectivas de un asunto con muchos perfiles, muchas manifestaciones, muchos recursos e infinitos puntos de vista.

Pero, además, los artistas asumen posiciones, se implican en mayor o menor medida, asumen las circunstancias conceptuales que promueven y ofrecen particulares modos de expresión. La realidad es tan extensa y abarca tantas proposiciones que cada cual se sitúa en una personal perspectiva buscando una frontal incidencia con el asunto.

La exposición que presenta Miguel Romero promueve infinitas secuencias de una escenografía donde lo real y lo imaginado patrocinan inesperados encuentros. Lo imposible, mediato, presentido y hasta imposible se hace presente en las piezas dibujadas de Luz Marina Baltasar; la realidad circundante adquiere suprema potestad en las obras de Daniel Bilbao y Joaquín Sáenz; lo onírico, fantasioso y delicado está promovido en los felices y personalísimos lenguajes de Juan Romero y Gloria Martín; las exuberancias plásticas se superponen en la fotografía de Julia Llerena y en el expresionismo de Manolo Garcés y Cristina Lama; los guiños cómplices a la realidad se manifiestan en Fernando Clemente, en Norberto Gil y en Cristóbal Quintero; por último, Joaquín Peña-Toro estructura un paisaje urbano con los perfiles ilustrativos acentuando la ambigüedad de la representación.

Jóvenes artistas de contrastada intensidad creativa yuxtaponen sus trabajos a los manifiestos postulados pictóricos de Juan Romero y Joaquín Sáenz. Todo en un feliz ambiente creativo donde lo real, lo social, lo comprometido y lo inmediato proponen variadas y trascendentes posibilidades plásticas y estéticas

Una exposición, en definitiva, que acumula planteamientos de suma realidad y que nos ofrece ese cuestionamiento social en el que nos encontramos sumidos.

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