No sólo blues

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La mayoría de la gente creía que tocaría Funkdación teloneando a Carvin Jones. Por una vez yo pensaba igual que la mayoría. Pero no. Los granadinos llevaron el peso de la actuación y sirvieron de banda de acompañamiento al guitarrista. La historia de Carvin Jones parece una fábula prototípica de la historia del blues, más propia del comienzo que del final del siglo XX. Crecido en uno de esos suburbios peligrosos de una ciudad texana escuchando los viejos discos de B. B. King de su padre, confiesa que la guitarra que a los doce años le regaló su abuela lo salvó de los peligros de la calle.

Con las seis cuerdas entre las manos Jones es una prolongación de esa estirpe de héroes que partiendo del omnipresente Jimi Hendrix, se alarga hasta Albert Collins, Albert King, Gary Moore, o Stevie Ray Vaughan para perpetuar el blues eléctrico como si el tiempo se hubiera detenido en algún punto de la Ruta 66. Ni más ni menos. De manera que los seguidores del blues de toda la vida, tan poco entusiastas con las innovaciones, disfrutaron de lo lindo viendo como los dedos de Carvin Jones se deslizaban veloces por el mástil de su Fender Stratocaster.

También pasaron un buen rato los miembros de Funkdación dándole la cobertura. Y de paso hicieron más entretenido el concierto, pues no sólo de blues a machamartillo vive el aficionado. Y así, la noche se impregnó de soul, de funk, de soul-blues y hasta de música disco, con sus bolas de espejos girando y destellando sus luces de colores hacia una pista de baile donde el personal meneaba el esqueleto.

El tornado que era la guitarra de Jones alternaba sus propias composiciones con algunos clásicos del género, entre los que sorprendentemente se encontraba incluso algún tema del casi olvidado Rory Gallagher, el que fuera líder de los irlandeses Taste, uno de los grupos más genuinos de la época del blues-rock. Pero cuando su instrumento dejaba de rugir notas al son de los doce compases ahí estaban Funkdación. El blues texano daba paso a la fiesta funk. Con su alabado segundo trabajo recién publicado, se notaba cierta euforia que de la mano de Conny Resch y Damon Robinson elevó el tono del llamado Alhambra Blues Festival hasta convertirlo en una explosión de ritmo. El grupo terminó su show echando mano de las versiones. El mix a lo Donna Summer fue un pequeño resbalón, pero cuando quisieron despedirse con el inconmensurable James Brown, hasta al propio Jones le faltó tiempo para volver a incorporarse a la juerga.

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