El 'streaptease' sentimental de la mujer en 'Jogo de cena'

  • El director de casting Eduardo Coutinho seleccionó a las protagonistas del filme entre más de doscientas candidatas

Jornada alta en nicotina. Tanto que Eduardo Coutinho, director de Jogo de cena, no pudo acudir a Granada al ser incapaz de estar las catorce horas de viaje desde Brasil "sin poder encender un pitillo", según explicó el director de casting, Ernesto Piccolo. Pero la suya no era una presencia cualquiera. El documental de ficción narra las historias reales de 23 mujeres que son encarnadas por otras tantas actrices. Piccolo realizó el casting a más de doscientas mujeres, las cuales no recibieron instrucción alguna del director hasta el día de rodaje para no perder la espontaneidad a la hora de contar truculentas historias personales. "Coutinho creía que trabajar con las actrices antes del rodaje iba en contra de la espontaneidad aunque conseguí convencerle de lo contario cuando le enseñé el trabajo que estaba haciendo con una de las actrices", explicó Piccolo. Había que evitar cualquier mimetismo. "La película es el universo femenino a flor de piel". Y aquí, a través de los testimonios, los hombres no salen especialmente bien parados. Cosas del montaje. "Al seleccionar material nos hemos quedado con los más emotivos y hemos cortado momentos en el que los hombres están mejor retratados", defendió Ernesto Piccolo.

Otro reto interpretativo lo 'sufrió' la actriz Mary Sheyla, que tuvo que meterse en la piel de una de sus mejores amigas para contar su historia y bucear en sus descarnadas emociones. "Tenía que contar cosas que ella no había contado a nadie y aunque, en principio, este trabajo tenía todas las papeletas para quedar mal, lo cierto es que ha quedado un material muy sensible". Y eso sin más escenario que un teatro, un sillón y 23 actrices dispuestas a hacer un streptease sentimental.

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