Propuestas escénicas para el fin de semana

Los sueños de verano deLa Tarasca

  • La compañía de espectáculos andaluza lleva al Teatro Alhambra la adaptación de la obra de William Shakespeare al lenguaje de la danza

Hermia y Lisandro, Demetrio y Helena. Una historia de sueños y realidad, de amor y de magia. El sueño de una noche de verano de William Shakespeare está considerado como uno de los grandes clásicos de la literatura teatral mundial. Esta comedia, que narra la vida de dos parejas de enamorados que sufren y disfrutan por causa de su amor y de las argucias de sus enamorados, es el eje desde el que arranca la última producción de la compañía La Tarasca: una adaptación de la original A Midsummer Night's Dream de Shakespeare a través del lenguaje de la danza.

La obra, que fue representada ayer por primera vez en Granada, forma parte de la programación del Ciclo de Teatro y Danza para niños y jóvenes que acoge el Teatro Alhambra hasta el mes de junio. En este fin de semana se alcanza el ecuador del ciclo con la representación de la compañía andaluza dirigida por Ramón Bocanegra y producida por Carmen Montes, que llevan a escena una historia de amor y desamor con música, baile, gestos que engloba un espíritu de emociones y sentidos que afloran en una fantasía de belleza y armonía.

Después de llevar la adaptación a Málaga y Sevilla, La Tarasca llega a Granada para mantener abierto el telón del arte más antiguo de la historia, mostrando "la grandeza que guarda el silencio de las palabras no dichas". Ese mundo invisible que guardamos en nosotros mismos, el misterio del espacio interior confundido con el espacio de lugares cotidianos".

En El sueño de una noche de verano siete bailarines, tres cantantes y cinco músicos pretenden simplificar el lenguaje de la danza para acercarla a la nueva cantera de espectadores que se sumergen poco a poco en el mundo del teatro con este tipo de iniciativas .

El objetivo de la compañía es trasladar buenas vibraciones "procurando resaltar la belleza del amor y todo lo bonito que puede entrañar un espectáculo", afirmó ayer Carmen Montes en la presentación de la obra. Por otra parte, Bocanegra destacó que pretenden "expresar mediante símbolos un lenguaje no verbal que conjuga la prosa del teatro y la poesía de la danza". La adaptación que ha llevado a cabo para un público joven está construida con el mismo hilo conductor que llevaría una pieza para adultos, pero con un nivel de lectura diferente. La compañía suele elegir historias conocidas por todos los públicos con las que se que identifiquen, presentándolas bajo un prisma "amable, divertido y actractivo".

La Tarasca se acercó a la danza en los años 90 y la eligió como su lenguaje artístico. Con Mi cuerpo soy yo se estrenó en el escenario para preguntarse qué es la danza. El segundo espectáculo de la compañía fue La Flauta Mágica, el clásico de Mozart-Schikaneder, y el tercer acercamiento se produce con WooDoo, un espacio de reflexión sobre la "movida" juvenil en el que los jóvenes se sienten identificados.

El carácter teatral de la danza llegó con la comedia bailada Amnesia, 13 negritos, en la que incluyeron por primera vez la música en directo en el escenario con una orquesta. En 2006 estuvieron con la gira de La Bella Durmiente y es en 2008 cuando representan su nuevo "sueño de verano".

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