Un superboy 'made in Granada'

  • El dibujante granadino ha abierto las puertas de DC, junto con Marvel, la multionacional del cómic más importante del mundo Tiene un papel importante en la saga 'Amazing Xmen'

DURANTE muchos años, en España hemos asociado el término dibujante a los humoristas gráficos de nombre tan interesantes y conocidos como Máximo, Chumy Chúmez, Mingote, Vázquez de Sola o Ibáñez, creador de los inmortales Mortadelo y Filemón, porque eran el producto nacional de una tierra poco abierta al mundo, pero la nueva era de la globalización y los nuevos espacios creativos, han permitido que surja una especie de élite de dibujantes dispersos por los puntos más recónditos del planeta y que son la espina dorsal del mundo del dibujo y el cómic en la actualidad. Dentro de esa lista de oro, Granada tiene un nombre importante: Jorge Jiménez.

La historia de Jorge Jiménez (Granada, 1986) es la historia de una pasión prematura por el dibujo. El patrón se repite con las biografías de algunos de los genios más grandes de la historia: abandonan sus estudios por su sueño artístico (Albert Einstein, Edwards, Edison, Pascal, Mark Twain, Agatha Christie, Mozart...) y al igual que ellos, Jorge Jiménez mostró precoces aptitudes. "Empecé muy pequeñito cuando tenía tres o cuatro años y mi madre me ponía a dibujar; por cuestiones sociales los chavales cuando crecen dejan de dibujar, pero yo no lo hice, yo seguía y seguía", asegura este joven granadino, amante del deporte, cuyo nombre ocupa portadas de las más famosas editoriales del cómic mundial: "Mi otra vida ha sido el deporte, he estudiado INEF y antes hice un grado superior de actividades físicas, porque estudiar y tener una carrera era como algo más normal, y la cuestión artística no la veía tan real... Pero lo que llevas dentro sale y tiene que salir algún día...".

Y efectivamente esa vena artística y la curiosidad y la inquietud por explorar el camino que de verdad le apasionaba lo llevan a abandonar la carrera universitaria para dedicarse por completo al cómic. Empezó a dibujar y a visitar salones del cómic de toda España, aunque fue en Granada donde tomó la alternativa. "Curiosamente fue aquí donde me vio mi primer agente y él comenzó a mover mi trabajo por el mercado americano que es más dinámico y mis dibujos podían encajar más allí", asegura Jorge Jiménez.

El comienzo fue por todo lo alto. Una editorial pequeña lo contrata para hacer un cuento para niños que se distribuía por el mundo entero y de ahí dio el paso directamente al cómic de Transformers, después de pasar una prueba con muchos aspirantes de todo el mundo. Ahí comienza la aventura. "Nunca había dibujado robots en mi vida, ahí pegué mi saltillo con un cómic de tirada internacional, que se traducía en España. Yo llegaba a la tienda de cómics a la que un buen día había ido a interesarme por cómo podría comenzar yo a hacer algo en este mundillo y de pronto me encontré comprando mis propios cómics". Jorge Jiménez se sentía fascinado por su trabajo y le dedicaba y dedica muchas horas al día. Hacía meses que había dejado de ser un estudiante más de INEF y ahora de pronto estaba haciendo lo que mas le ilusionaba.

Pero la aventura no había hecho más que comenzar, pues el siguiente que tocó a su puerta fue ni más ni menos que DC, junto con Marvel, las multionacionales del cómic más importantes del mundo "Todo iba muy deprisa - recuerda- y no podía rechazar nada. Empecé con Fringe que es una serie muy famosa y luego pasé a los super heroes, continué con adaptaciones de Batman, con Smallville, de la que tengo muy buenos recuerdos y de ahí pasé a dibujar a Superman que fue un sueño para mi, porque era mi personaje... Crear a supermán y moverlo como tu quieres, eso es de las cosas más bonitas que te pueden ocurrir si te dedicas al cómic", argumenta Jiménez con una ilusión que se palpa en cada una de sus palabras.

Narra su apasionante llegada al mundo del cómic, ese salto a lo más alto, con una sencillez y humildad inusitadas para alguien de su categoría. De sus manos surgen a diario personajes que conmueven a miles de personas en el mundo entero, personajes que incitan a soñar, pensar, imaginar... El cómic hace pensar, remueve el interior, nos levanta... Puede que como dijera Albert Camus de la literatura, también el cómic sea una forma de resistencia a la opresión. El dibujante, desde el otro lado, lo vive con mucha intensidad. "Te obliga a meterte en las historias, cuando recibes el guión tienes que interpretarlo y ver cómo se mueven los personajes, a nivel de cabeza y concentración es duro, pero es muy divertido y aprendes mucho también"

Jorge Jiménez tiene claro dónde quiere estar en el futuro: dibujando: "Sigo en DC y he hecho un trabajo bastante importante en Marvel con un capítulo de Amazing Xmen, la Patrulla X de toda la vida, y ahora de nuevo en DC con Tierra dos, un universo alternativo en el que salen todos los superheroes" aunque también ha comentado, en esta entrevista y en otras muchas, que seguirá su empeño por dibujar en la serie oficial de Superman, o las series de Spiderman o Batman, asegura el dibujante que trabaja a un ritmo frenético para alcanzar la fecha de entrega de sus proyectos. "La presión de las entregas es lo peor que tiene esta profesión aunque también es cierto que una de las ventajas de este trabajo es que puedes desempeñarlo desde cualquier parte del mundo, mientras entregues cada día, como si estás en Marte", dice entre risas. Elocuente, trabajador, ilusionado, "la clave es mantener la ilusión de un niño" dice este joven granadino que asegura que esa ilusión la ha heredado de su padre y que es "la columna vertebral que mueve mi vida", argulle. Familiar, amigable y buen conversador, valora, no sin añoranza, su despertar al mundo en Cádiar, un hermoso pueblo de la Alpujarra.

Jorge Jiménez trabaja desde Granada para el mundo entero, como si fuera su lema. Ha conquistado el mercado gracias a su indescriptible talento para el dibujo pero también gracias a su esfuerzo y tenacidad, a la persecución de un sueño y a la noble decisión que tomó siendo universitario: la de subirse en ese tren del destino que dicen que pasa una sola vez. Allí continúa subido, en primera clase. Un viaje de ensueño para el que no ha comprado billete de vuelta.

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