El talento criminal de Javier Bardem

  • El intérprete español encarna a un despiadado asesino en 'No es país para viejos', un filme dirigido por los hermanos Coen con el que ya ha conseguido un Globo de Oro y una nominación para los Oscar

Llevamos oyendo hablar de esta película desde que a Javier Bardem lo nominaron por ella al Globo de Oro hace casi dos meses. Desde entonces no ha habido semana en la que su título no haya aparecido en los medios y hoy llega al fin a las salas granadinas.

Con dos Globos de Oro (uno de ellos para el actor español) y ocho nominaciones a los Oscar de Hollywood (una para Bardem), No es país para viejos es ya una de las películas del año.

Ethan y Joel Coen llevan a la pantalla la novela homónima del último gran novelista norteamericano, Cormac McCarthy, que les ha regalado una historia dura, cruel y tan árida como el entorno en el que se desarrolla, la frontera texano-mexicana de los años 80 en la que los vaqueros del Lejano Oeste hace tiempo que dejaron su puesto a una cuadrilla de narcotraficantes internacionales que no traían en la maleta ni honor, ni piedad, ni respeto por la vida.

Los hermanos Coen (que dirigen, producen, escriben y montan con el seudónimo de Roderick Jaynes) firman su película más violenta, la que les podría proporcionar ese Oscar al Mejor Director que tanto se les resiste, y en ella Bardem encarna a uno de esos modernos cuatreros, Anton Chigurh. Frío, despiadado y poco acostumbrado a dejar tras de sí testigos, Chigurh sigue la pista de un hombre hasta entonces honrado (Josh Brolin) que se ha llevado un suculento botín procedente del narcotráfico.

Mientras el asesino busca al hombre que sólo quiere un futuro mejor para su familia, un tercero los sigue a los dos, un veterano y cansado sheriff (Tommy Lee Jones) derrotado por el desencanto que contempla cómo un puñado de criminales están acabando con la tierra que tanto ama.

La historia empieza cuando Llewelyn Moss encuentra una camioneta rodeada por varios hombres muertos. En la parte trasera hay un cargamento de heroína y dos millones de dólares. Cuando Moss coge el dinero, provoca una reacción en cadena de violencia, que la ley, representada por el desilusionado sheriff Bell, no consigue detener. Mientras Moss intenta huir de sus perseguidores, especialmente del misterioso cerebro de la operación, al que encarna Bardem, que se juega las vidas de otros a cara o cruz, la película pone al descubierto la delincuencia en Estados Unidos y amplía su significado hasta incluir temas tan antiguos como la Biblia y tan contemporáneos y sangrientos como los titulares de esta mañana.

No es País para Viejos, adaptación de la flamante novela de Cormac McCarthy, encontramos una reminiscencia de lo mejor de los Coen. Una mezcla entre las temáticas de Fargo y El Gran Lebowski, una en cuanto a la dureza en la omnipresente violencia del ambiente, y la otra en la manera en que se retratan las miserias de la sociedad norteamericana con ánimo de ironía y socarronería.

Josh Harnett encabeza el reparto de este filme de terror que devuelve a los vampiros a las pantallas, aunque en esta ocasión son unas sofisticadas máquinas de matar cuyo único fin es devorar humanos y que a tal efecto se han trasladado a una remota ciudad de Alaska en la que durante todo un mes estarán protegidos de su más letal enemigo: la luz del Sol. Los habitantes de Barrow comienzan a sentir un frío fuera de lo común, una señal que se anticipa al posterior aislamiento.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios