"No fui talento precoz... Como torero o futbolista hubiera sido tardío"

  • Con un don de la elocuencia que le permite hacer un diagnóstico muy fino de la realidad, el argentino sigue siendo una de las mentes más lúcidas y divertidas para hablar de la música y el mundo

Apasionado de los toros, el fútbol, los coches y el rock -y no necesariamente en ese orden-, Andrés Calamaro se ha puesto con el noble oficio de mirar entre sus viejas canciones... Ante él tenía el difícil reto de seleccionar para un disco doble lo mejor de aquel prolífico alarde de creatividad que fue su quíntuple álbum de El salmón. No lo dudó un instante y bajo el nombre de Salmonalipsis Now lanzó un nuevo trabajo con el que retoma su pasión por lo bien hecho. Acompañado de su banda Most Valuable Players, a los que compara con "el Barcelona de Pep Guardiola", el argentino llega esta noche a la sala Industrial Copera armado de esas canciones y alguna más nueva convencido de que "un discurso políticamente incorrecto y fibroso" como fue aquel trabajo "no pierde cualidades con el tiempo".

-Salmonalipsis Now: ¿de lo bueno lo mejor?

-Humildemente, creo que 'curamos' una síntesis casi perfecta de aquel 'long & winding salmon'; un disco múltiple que resumía una auténtica maratón de grabaciones y canciones, en el precipicio de la inspiración y el verbo. Asimismo, era una aventura densa aquello de sentarse a escuchar, y el proyecto quedo impregnado por los aromas de lo conceptual y marginal.

-Cuando un músico hace un disco como El salmón, el sentimiento que se le queda debe ser casi de vacío, de haber echado fuera el resto... ¿Le pasó algo así?

-Tengo que ser sincero; cuando El salmón fue publicado ya teníamos escritas y grabadas una cantidad de canciones igualmente amplia, así que estábamos dando otra vuelta a la tuerca: de las grabaciones sofisticadas con ingeniería paupérrima a los textos intelectualmente violentos. Mantuve ese ritmo casi durante los siguientes tres años, sin descartar sensaciones encontradas y el vacío de saber que semejante repertorio era prácticamente impráctico en un tiempo-espacio donde el formato mp3 no se había impuesto como artefacto común y corriente.

-¿Y cómo se abarca la composición de trabajos de tanta envergadura y tan largos en un tiempo en el que las formas de consumo de música por parte de la gente son cada vez más rápidas y apenas se le dan oportunidades de escucha a los discos?

-No fue sencillo para el respetable ni para la crítica; en su momento fue una verdad incómoda y se consagró como un álbum incomprendido. El tiempo consideró El salmón como un ejemplo de revolución conceptual. Un discurso políticamente incorrecto y fibroso no pierde cualidades con el tiempo.

-¿Cuál es el estado más óptimo para escribir una buena canción: durante la calma o en plena tempestad?

-Durante la noche. La tempestad plena convierte el tiempo en un embudo y las canciones caen como granizos de sal sobre la carne viva de la conciencia. La calma permite otras estrategias armónicas y un armazón de canción más cuajadas.

-Muchas de sus primeras canciones se mantienen muy vivas y por ellas parece que ni pasa el tiempo... ¿Qué debe tener una buena canción de rock para que resista tan bien con los años?

-No quisiera que me encerrasen en una habitación y me obligasen a escuchar mis primeras grabaciones; pero a partir de cierto repertorio temporal mantengo una buena convivencia con mi pasado auto crítico. No fui talento precoz, como torero o futbolista hubiera sido tardío, y a mi manera lo soy, no fui una fruta temprana. Cuando una canción de rock resiste el tiempo, entonces no distinguimos la superficie del núcleo; creo en la complicidad entre la armonía y el canto.

-Poco a poco se ha ido acercando cada vez más a la música tradicional, y escucharle cantando tangos o cumbias empieza a ser habitual... ¿Qué ha encontrado en las raíces para acercarlas cada vez más a sus composiciones?

-El asunto de las raíces es ambiguo para la raza de aquellos que crecimos escuchando rock, pero el contacto con el tango y el folklore es inevitable. En los años setenta cobró forma consistente un concepto de canción popular panamericano, una variedad "cultural y política" del folklore argentino y americano; así que era inevitable encontrarse con la bossa nova, el jazz y las vanguardias.

-¿En los últimos tiempos el llamado indie le empieza a ganar la batalla al rock en España?

-El rock y el indie rock son la misma cosa. Hay un auge de nuevos grupos de rock. La diferencia quizás sea una actitud más "distante", otra clase de pantalones y menos compromiso con el rock de género.

-Un gin tonic, un porrito... ¿La música también debe de vez en cuando rendir homenaje a los pequeños placeres de la vida?

-Hay que pedirle a las canciones que no mientan. Los placeres son importantes y también lo son las raíces de la ideología y el pensamiento.

-Con todas estas cosas de Facebook y Twitter parece que ahora hay que estar más alerta que nunca porque todo lo que uno diga puede ser utilizado en su contra... ¿No le dio algo de pena decir adiós a todo ese mundo una vez que logró tantos seguidores?

-El principal problema de las tecnologías sociales es el riesgo de perder la distancia elegante del rock star culto y millonario; aunque nadie llegue a conocerte bien, persiste la apariencia de una cercanía que no existe.

-Las opiniones de los músicos en los últimos tiempos se están convirtiendo en armas muy poderosas... ¿Hasta qué punto un artista debe ejercer toda esa influencia sobre la gente?

-En teoría no es un buen momento para ser un artista opinando, y las multinacionales prefieren músicos medianos con opiniones medianas para poder aplastarnos con un dedo. La tendencia es suprimir cualquier opinión que se destaque del resto; otra cosa es la posibilidad de concretarse en un discurso influyente y a punto.

-¿En qué ha cambiado la España de hoy que se levanta y dice lo que no le gusta de su presente de la que conoció cuando llegó de Argentina?

-Las acampadas quizás resulten apenas tardías; la verdad incómoda es ésa. Hace ya una década que tendría que cuajarse una tercera vía, una corriente siguiente y alterna. Habrá que mantener el pulso firme y las ideas claras para que esta "revolución" no sea un ademán funcional a un sistema que no muestra síntomas de cambio. Las ideas sobran, la indignación por sí sola es aliada de la queja, y no es una opción política real.

-¿Y está Andrés Calamaro indignado con algo o con alguien?

-No demasiado; intento que mis indignaciones formen la corriente de pensamiento adecuado. Reiré indignado de los nerds que piratean PlayStation y creen que forman parte de una nueva anarquía ecológica que pretende destronar a la monarquía intelectual; para mi gusto es lo más infantil y canalla que podría ocurrir, y ocurre. Creer que el enemigo es la sociedad de autores es ridículo y no ocurre en ningún lugar del mundo, es una idea conservadora pero inútil en una época de música .

-¿Qué hace tan valiosos a sus Most Valuable Players con los que toca habitualmente? ¿Con ellos ha dado con la fórmula de banda que quiere y le gusta?

-Siempre traté de rodearme de músicos superiores; por este quinteto pasaron leyendas como Guillermo Martín, Gringui Herrera, Ciro Fogliatta y Pomo Lorenzo. Ahora mismo el MVP quinteto es el equivalente al Barcelona de Pep Guardiola.

-El maestro Dylan acaba de cumplir 70 años y sigue dando guerra por los escenarios, ¿firmaría unos 70 años así?

-Ocurre que los últimos discos del Dylan son buenísimos... De no ser así, firmaría por una temporada dedicada a ver corridas de toros y carreras de Fórmula Uno. Voy a seguir mientras mi cuadrilla quiera seguir.

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