Un teatro para una ciudad

  • La Casa de los Tiros acoge una exposición con las propuestas de alumnos para integar en un espacio urbano como la Plaza de los Aljibes un centro escénico

El 18 de junio de 1927, el Patio de los Aljibes de la Alhambra de Granada se convirtió en un inmenso escenario para acoger la representación del auto sacramental El gran teatro del mundo de Pedro Calderón de la Barca. Para aquella ocasión histórica, Antonio Gallego Burín ejerció de director literario, Hermenegildo Lanz de director artístico y escenográfico, y Ángel Barrios de director musical. Esa idea, la de 'usar' la ciudad como parte esencial de un proyecto escenográfico, es la base que ha servido para dar forma a la exposición que se puede ver en el Museo Casa de los Tiros El Gran Teatro del Mundo 1927-2011.

La exposición reúne los mejores trabajos del proyecto de innovación docente El aprendizaje del diseño escenográfico como proyecto de arquitectura que ha coordinado el profesor de la UGR Francisco del Corral, y en el que se proponía a los alumnos el uso de espacios urbanos de Granada para desarrollar teatros, auditorios y lugares escénicos, tanto revisitando la historia como reversionando hasta la actualidad el texto "tan atemporal y abstracto" de Calderón de la Barca.

La exposición permite contemplar las propuestas de dos espacios diferentes: uno situado en el Auditorio del Generalife destinado a la representación de espectáculos, y otro, la Plaza de los Aljibes, concebido como un lugar de encuentro a través del paso del tiempo. Así, según explica Del Corral, las maquetas realizadas por los alumnos debían tener en cuenta tanto el trabajo escenográfico que se hizo en 1927, que tenía "un punto de vanguardia", y el que se hace en 2011 y que pone en común la caja escénica o auditorio con un espacio urbano y tan versátil como la Plaza de los Aljibes.

Entre los proyectos presentados por los alumnos hay un poco de todo, desde las propuestas menos intervencionistas a las que menos arremeten con el espacio urbano. De todas formas, y aunque suene un poco utópico, la intención según incide Francisco del Corral, pasa porque estos trabajos no se queden "en papel y en maquetas", sino que se puedan llevar a la práctica transformando parte del perfil de una ciudad que tiene en la cultura y en su tradición escénica una razón de ser.

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