El viajero con antonio cantudo

Más que teatro

  • Antonio Cantudo, fundador del grupo teatral SKS y actual secretario, propone un recorrido por los vestigios romanos y cartagineses de la ciudad que enlaza con su devoción por el teatro clásico

Lo que en un principio fue una simple actividad de clase propuesta por el profesor de Latín del I. B. Antigua Sexi de Almuñécar, Antonio Cantudo, terminó convirtiéndose en un grupo sólido de apasionados por el mundo de la interpretación que ha realizado varias giras por todo el país actuando en los mejores escenarios y cuyo objetivo común es dar a conocer la cultura y la civilización grecolatina.

Han pasado ya 13 años desde que inició su andadura SKS Teatro. En este caso, el viajero acompaña a su secretario, Antonio Cantudo, por un recorrido monumental por la ciudad sexitana. El viaje comienza realizando un ejercicio de imaginación, mientras se suceden las explicaciones del profesor. La ruta discurre por los escenarios en los que los muertos se cree que cruzaban al otro mundo a través de unas embarcaciones camino de la necrópolis, la línea del mar era completamente distinta y el foro presidía la ciudad… Aunque matiza que, en realidad, se trata de teorías.

La historia de Almuñécar se inicia en 1.500 a. C., al parecer, con la presencia de pobladores de la cultura argárica de la Edad de Bronce. A finales del siglo IX a. C. los indígenas son objeto de la colonización fenicia, creando las estructuras urbanas de la colonia de Ex, de forma que cuando a finales del siglo III a. C. llegan los romanos, encuentran una pujante economía basada en el salazón de pescado y una moneda propia. Serán ellos los que la remodelen construyendo templos, teatro y acueducto, propios del municipio Sexi Firmum Iulium.

El punto de partida del recorrido es, precisamente, el acueducto, que el año pasado sufrió importantes daños como consecuencia de las fatales lluvias torrenciales que lo taparon prácticamente por completo. A finales de los años 90 y hasta 2002 se restauró y fruto de las excavaciones aparecieron termas y otros elementos funerarios romanos. Se trató de un nuevo tramo del acueducto romano del siglo I d. C., que vino a sumarse a los ya existentes en Torrecuevas y Río Seco. El acueducto situado junto a la Carrera de la Concepción trasladaba agua para la ciudad y la factoría de salazones situada en el parque El Majuelo.

Precisamente, la fábrica de salazón es la segunda parada del recorrido por el pasado romano de la ciudad propuesto por Antonio Cantudo. La introducción de la industria de salazón de pescado y el garum (especie de paté realizado con las vísceras) tuvo una importancia suprema -cuya fama era conocida en todo el Imperio- en la economía y la alimentación de Almuñécar hacia finales del siglo V a. C. o principios del IV a. C.

La fábrica de salazones romana queda a los pies del casco antiguo, por donde continúa la ruta. El origen del barrio se remonta a los primeros colonizadores fenicios que poblaron Almuñécar. Está culminado por el castillo árabe que, aunque de origen púnico (fenicio reciente), según se cree, también fue después fortaleza romana, por el hallazgo de restos que lo confirman.

Cantudo conduce al viajero a través de empinadas callejuelas al punto más alto de Almuñécar, en el barrio de San Miguel, lugar donde se cree que debió de existir el teatro. Se conserva en la mayor parte del casco antiguo su distribución original. Hasta hace poco era fácil observar cómo había familias que vivían en la base del castillo o en bóvedas romanas.

En el corazón del casco antiguo se encuentra la Cueva de Siete Palacios. Una de las manifestaciones urbanísticas más importantes de la España romana es el conjunto de bóvedas que rodean el cerro de San Miguel. En él destaca especialmente el complejo abovedado denominado popularmente como Cueva de Siete Palacios y que en la actualidad alberga el Museo Arqueológico Municipal.

Completan la ruta monumental romana otros restos hallados en las inmediaciones de Almuñécar. Uno de los más importantes es el acueducto situado a la altura del barrio de Torrecuevas, que data del siglo I d. C. y que fue utilizado en el sistema de acequias árabe. A 2 kilómetros de Almuñécar, por la carretera de Jete, se llega a la Torre del Monje, que corresponde a un columbario o panteón funerario. Por último, en una loma sobre la vertiente este del río Verde, se encuentra el columbario La Albina, cerca de la carretera de Almuñécar a Salobreña.

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