Luis antonio de villena poeta y escritor

"El tiempo convierte la vida en una elegía"

  • Asegura que el AVE ha dejado Granada fuera de los circuitos literarios La profesora Amelina Correa fue la encargada de presentarlo en la Feria del Libro de Granada

El recuerdo de su madre planea por las páginas de su último poemario, Imágenes en fuga de esplendor y tristeza, publicado por Visor. Un trabajo salpicado con gotas de nostalgia pero, al mismo tiempo, vanguardista por su ritmo métrico y transgresor en el resto de temáticas que abarcan desde lo cultural, a lo erótico como el cibersexo.

-Fotos y poemas, ¿se da la mano la poesía con Instagram en su último trabajo Imágenes en fuga de esplendor y tristeza?

-El libro se llama Imágenes en fuga. En fuga porque se pierden en el tiempo, el tiempo lo deshace todo y en ese sentido es una fuga. Imágenes porque la mayoría de los poemas surgen de una imagen, casi siempre de fotos y otras de cuadros. Por ejemplo, un poema sobre Felipe III reproduce el famoso cuadro de Velázquez con él a caballo. Las fotos en su mayoría son originales. Algunas de mi familia, de mis padres, mías de niño... hay de modelos y otras personas.

-¿Y la cuestión métrica?

- Juego con la búsqueda de un ritmo nuevo, muy marcado, llamativo, con verso largo. No es la métrica tradicional, sino un experimento rítmico, intenso, la poesía debe ser intensa. Las rimas y aliteraciones la escribo en medio, al final o al inicio de un verso.

-¿Cómo empezaron a surgir los poemas?

-Era una foto la que me llevaba a escribir el poema. Yo noté que la foto no era un adorno ni una ilustración, sino una parte del cuerpo del poema. Es decir, que no se entendería bien el poema si no se ha visto la foto. Por ejemplo, hay un poema sobre la última foto que le hicieron a Machado en vida, en el año 39. Y empiezo diciendo "muchas veces esta foto me ha dado vergüenza". Claro, si uno no ha visto la foto que va delante, uno no sabría la foto que me ha dado vergüenza. En esta foto él tiene un aspecto muy triste, como de viejecito sin serlo realmente...imagen y texto se complementan.

-Es decir, que la foto no es un simple adorno.

-No porque va involucrada, forma parte del cuerpo literario del poema. No conozco muchos libros hechos de esta manera.

-Insiste en que el tiempo se lo lleva todo.

-Sí, por eso tenemos que estar siempre en un sentido elegiaco.

Se llama Imágenes en fuga porque trata de muchos temas diferentes pero siempre con la idea de que el tiempo se lo lleva todo y convierte la vida en una elegía.

-¿La imagen substituye a la palabra?

-No creo que la imagen deba sustituir a la palabra, la palabra es mucho más rica, pero sí he querido tocar el tema de que las imágenes no están en contra de las palabras, como a veces se piensa. Lo que quiero demostrar es que imagen y palabra se complementan, una no destruye a la otra. Una palabra vale más que mil imágenes porque si digo la palabra 'vaso' te puedes imaginar muchos vasos: de cerámica, de cristal, alto, bajito... pero si te enseño la imagen de un vaso es ese vaso y no otro.

-¿Y el erotismo qué papel juega en el libro?

-He hecho algunos poemas que tienen que ver con el cibersexo. Internet hoy día es una gran maquinaria del sexo y lo único que produce dinero en Internet no es la cultura, sino el sexo. Por ejemplo, hay un poema de un chico que hace pornografía que se llama Johnny Rapid. Está puesto con su foto y habla de él con su nombre, porque es una especie de ídolo de la pornografía en internet. Otros son casos más anónimos. Pero lo que vengo a decir es la frustración que hay en esto.

-¿En qué sentido?

-Pues que tiene mucho que ver con el amor trovadoresco, es curioso, una cosa puramente medieval tiene que ver con Internet.

El amor de los trovadores era hacia una mujer que estaba lejos, una mujer que aunque pudieran verla, jamás podían tocarla, era la idealización de una mujer perfecta, de la donna angelicatta, como dicen los italianos.

Ahora en internet ocurre lo mismo, estás viendo a alguien que te puede parecer de una gran belleza, lo ves moverse pero tú no puedes tocar y no lo vas a conocer nunca, es algo tremendamente lejano. Este mecanismo reproduce el amor trovadoresco. Algo que es tan actual como Internet nos lleva a un concepto del amor medieval, a la amada lejana.

-¿Imágenes en fuga llega en este momento de su vida por algún motivo?

-Es un libro hecho a lo largo de cuatro años. Sentía que estaba casi terminado, cuando hace justo un año murió mi madre. Entonces escribí el poema Manantial, que es el último del libro. Y es el último en todos los sentidos. Quizás la muerte de mi madre sirvió para ponerle final. Me di cuenta de que con ese poema terminaba un ciclo.

-Le ha presentado el poemario Amelina Correa.

-Es buena amiga mía por motivos personales. Como catedrática se dedica mucho al modernismo y simbolismo del fin del 19 y principios del 20, por lo que coincidimos en intereses literarios, lo que ha reforzado la amistad que teníamos.

-Antes le veíamos más a menudo por Granada.

-Al principio de mi vida literaria he venido muchísimo, he tenido muchos amigos aquí que ya no están. Por ejemplo, Luis Muñoz es un gran amigo, lo conocí en Granada en los años 80, luego vivió en Madrid pero ahora es profesor en Estados Unidos. Venía a Granada en avión o en coche cama, que son dos medios de transporte en los que ya no se puede ir porque ahora se va en AVE.

-¿Nos hemos quedado aislados por no tener AVE?

-Sí, porque cuando se hacen ahora lecturas o cualquier otra cosa la gente quiere ir al circuito del AVE, porque se va deprisa. Córdoba, Sevilla, Málaga, Cádiz, pero Granada no, porque se tarda muchísimo más. A Granada le ha hecho mucho daño quedarse fuera del circuito de AVE.

-En estos días también ha dado una conferencia sobre la familia Panero, tan desconocidos para el común de los mortales.

-Mi libro surgió cuando murió Leopoldo María Panero. Me di cuenta de que yo los había conocido a todos y había sido amigo de todos, excepto del padre que murió cuando yo era niño.

Se me ocurrió hacer una memoria y escribí Lúcidos bordes de abismo. Memoria personal de los Panero, donde cuento mi relación con los tres Panero y con la madre, Felicidad, un personaje enormemente literario. Para mí no han sido unos personajes extraños y raros, yo los he conocido como personas muy cercanas y hemos tenido muy buena relación. Felicidad terminó adoptando el papel de una mujer desdichada, que cubría esa desdicha con una capa de romanticismo que la salvaba.

-Siempre me han llamado la atención las palabras de Felicidad sobre Luis Rosales.

-Luis Rosales era íntimo amigo de su marido. Ella entendió que su marido le hacía poco caso y culpó a Luis Rosales. Pensó que él la había separado de su marido.

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