El tiempo detenido

  • Instalados de por vida en el amateurismo militante, los integrantes de Martín estrenan disco, 'La vida en general'

Nadie podría adivinarlo escuchando el disco pero los personajes que se camuflan tras el nombre de Martín han formado parte de la escena musical de esta ciudad desde los ochenta.

Es probable que nunca llegue el día en que se haga justicia a la figura más underground del pop granadino, aunque con la publicación de La vida en general por parte de El Ejército Rojo, tal vez ese día esté más cerca. El incombustible Chilín, -el cruce local entre David Gedge y Dan Treacy- y su inseparable Chema, instalados de por vida en el amateurismo militante y glosando los sinsabores de la vida adolescente desde hace más de veinte años (Peter Pan revisitado), disponen en este álbum sus filias de siempre: la devoción por los sellos más preciosistas del after-punk inglés como Cherry Red, Rough Trade, Sarah...

Es una idea del compromiso, herencia de Billy Bragg, en la que lo sentimental, lo social y lo ideológico se conjugan inseparablemente como parte de una actitud ante la vida, y el gusto por las músicas sencillas y directas, ya sean las máquinas proto-electrónicas de Kraftwerk o las protestas folk de las sufragistas norteamericanas.

Independencia y acción es su lema. "Anarquismo y la clase trabajadora" un título suficientemente elocuente. Martín se alinea del lado correcto en eso para muchos tan caduco como la lucha de clases, mezclando pop y política. Más que por ética, en ellos resulta un planteamiento estético irrenunciable.

Activismo y decadencia. Seguramente son pocos, aunque de modo casi incondicional, los que aprecian su talento natural para construir canciones con gancho y esos personalísimos y muchas veces inescrutables textos de Chilín.

Con la sintaxis de un disléxico derrama desencanto y toda la mala leche que producen las heridas del amor joven y entregado. Paradójicamente unas melodías irresistibles logran que de esa amargura se extraiga una sensación de optimismo.

"Tienen la rara habilidad de tocar las venas de lo profundo, donde se alojan las melodías que nos acompañaron justo a la hora de dormir, cuando besamos a una chica, o bebimos whisky por primera vez, y hacer que suenen en nuestra cabeza en una experiencia dulce y desgarradora". Lo dice un blogger. Algunos lo llamarán ironía.

Los que conocen a Martín saben perfectamente que no es así. Esperemos que esos pocos que detectan su extraña genialidad sean unos cuantos más cuando descubran este disco, 'La vida en general'. Desde las hermosas canciones que componían en la época de Dayfriends -y que estropeaba su cantante, permítaseme decir- ya se lo viene mereciendo.

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