Los títeres regresan a casa

  • La Huerta de San Vicente acoge la decimoséptima edición de la tradicional verbena que cada año llena las noches de julio de ilusión y buen humor

Un año más, los títeres volvieron a la que fue la residencia de verano de la familia Lorca, la Huerta de San Vicente, con una verbena que arrancó a las 21:30 y se prolongó hasta bien entrada la noche.

Fue en 1923 cuando el propio Federico García Lorca dio inicio a esta tradición, tal como recoge una carta enviada al periodista Melchor Fernández Almagro. En dicho documento, el poeta invitaba a su amigo a "un teatrillo" en su propia casa junto al gaditano Manuel de Falla.

Aquel teatro se componía de tres obras: el poema La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón, Los habladores (un entremés de Cervantes) y Auto de los Reyes Magos, con música de Falla, Stravinski y varios autores del siglo XV respectivamente.

El amor de Lorca por los títeres es de sobra conocido. Tenía cinco años cuando presenció su primera función de marionetas en Fuente Vaqueros, su pueblo natal. Desde ese momento, los guiñoles marcaron al poeta, tanto que su primera obra teatral, El maleficio de la mariposa (1920) la concibió como un teatro de marionetas, aunque finalmente se representó con actores reales.

No fue hasta 1923 cuando Lorca compuso su primera y última obra con títeres, la ya mencionada La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón.

Aquella representación fue el primer paso del Teatro Andaluz de Títeres. Un proyecto que Lorca y Falla llevaban gestando varios años pero que nunca terminó de fraguarse, lo que no impidió a Lorca continuar con su amor hacia los guiñoles, por lo que la ciudad de Granada decidió en 1998 devolver los títeres a la Huerta de San Vicente.

Las compañías Etcétera y Marionnetes des Champs-Élyssées, junto al español Gonzalo Cañas y el italiano Bruno Leone inauguraron una tradición que ya cuenta con más de 15 años de historia.

Un programa europeo que ha sido la constante en las diferentes ediciones de la verbena de títeres. Así, en la decimoséptima edición que se inició ayer, los españoles La pájara pinta y los portugueses SA Marioneta fueron los encargados de amenizar la noche, con la música de Totó Jazz Band de fondo, para todos los granadinos que comparten la afición de Federico García Lorca por este teatro y que pudieron compartir la ilusión que los niños demuestran al disfrutarla.

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