Las últimas estrellas del gran Hollywood

  • Cada vez quedan con vida menos actores de la época dorada del cine

Cada vez que muere una actriz como Liz Taylor se oyen voces ditirámbicas afirmando que era "la última" estrella de la época dorada de Hollywood. Exageraciones quizás, pero la verdad es que son pocos -Kirk Douglas, Olivia de Havilland, Lauren Bacall...- los miembros del star system clásico aún vivos.

El cine tuvo rutilantes mitos -Gloria Sawnson, Charlot, Valentino-, pero logró su plenitud industrial entre finales de los años 30 y mediados de los 50 con el sistema de los estudios a pleno ritmo, antes de que la ley antimonopolio acabase con aquella fábrica de sueños y la televisión se convirtiera en el juguete favorito. "Decir que con la muerte de Taylor se cierra una época no es exagerado porque fue un tipo de estrella siempre expuesta, desde niña, por sus amoríos, sus adicciones...", asegura el catedrático emérito de la UAB y experto en mitos e iconos Román Gubern.

El catedrático no resta, sin embargo, valor a otras ilustres "supervivientes" como Olivia de Havilland (1916), la Melania de Lo que el viento se llevó, y su hermana Joan Fontaine (1917), protagonista de Rebeca.

Con sus poco más de cien años, el cine es un arte joven y ahora ve desaparecer a los miembros más jóvenes de aquel parnaso clásico. Los primeros en "irse" fueron los veteranos: Humphrey Bogart (1899-1957), Clark Gable (1901-60), Gary Cooper (1901-61), Joan Crawford (1905-77), John Wayne (1907-79), Greta Garbo (1905-90), James Stewart (1908-97), Cary Grant (1904-86), Bette Davis (1908-89) o Katherine Hepburn (1907-03).

De la generación posterior -con el inevitable riesgo de estas listas nunca del todo exhaustivas-, quedan las citadas Havilland y Fontaine o Kirk Douglas (1916), que en los últimos Oscar demostró que le queda algo de la energía de Espartaco.

Hace años que crían malvas mitos nacidos entonces: Rita Hayworth (1918-87), Ingrid Bergman (1915-82), Orson Welles (1915-84), Burt Lancaster (1913-94) o Robert Mitchum (1917-97), y más recientemente la indómita pareja de Duelo al sol Gregory Peck (1916-2003) y Jennifer Jones (1919-2009).

El goteo de "fundidos en negro" fue inflexible con un grupo que por edad podría formar una entrañable cuadrilla de viejecitos. ¿Cómo sería Marilyn Monroe (1926-1962) con 85 años? Mejor no pensar, dice Pere Vall, redactor jefe de Fotogramas, revista decana del sector. "Nunca lo sabremos. Marilyn o James Dean nos dejaron su brillo, no su decadencia, aunque podamos especular con que sus estrellas se habrían apagado, como la de todos", asegura Vall, que entiende que se están yendo los últimos de la nómina de un sistema de estudios "donde más que a ser actor, se les ensañaba a ser una estrella".

Lauren Bacall (1924), debutante con 20 años en Tener y no tener, es una de esas estrellas de los treinta -junto a la risueña Doris Day (1924) o el eterno niño Mickey Rooney (1920)-, a la que todavía se le pueden hacer homenajes en vida.

Algunos casi ni cobraron la pensión: Monty Clift (1920-66), Judy Garland (1922-69), Grace Kelly (1929-82), Rock Hudson (1925-85), Ava Gardner (1922-90); otros fueron un poco más longevos: Jack Lemmon (1925-2001), Marlon Brando (1924-04), Tony Curtis (1925-2005), Deborah Kerr (1921-2007) o Paul Newman (1925-2008).

Gubern apunta que, en general, aquellos actores llevaron una vida pública agitada, lo que explicaría que no alcanzasen una edad más provecta, sólo lograda por quienes se apartaron a tiempo de las pantallas o alcanzaron cierta tranquilidad doméstica.

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