Rincones y miradas

Donde se unen la vega y el mar

  • El cerro de la Virgen de Nuestra Señora de la Cabeza de Motril se erige como un lugar emblemático, testigo durante más de cinco siglos de una historia con pasado árabe

El cerro de la Virgen de Nuestra Señora de la Cabeza es el lugar más emblemático y fotografiado de Motril. Desde su mirador se puede disfrutar de la vista de la vega y del mar. Durante más de quinientos años ha sido testigo de la historia de la ciudad desde su privilegiada posición. Precisamente, por esa situación estratégica, sobre este cerro que en la Edad Media era conocido como de la Carquifa, se construyó una pequeña alcazaba. Esta edificación defensiva venía a completar las murallas como conjunto defensivo de la villa. El castillo llamado Qualat-al-Xaiar sirvió de residencia de la reina Aixa Al-Horra durante los últimos años del Reino de Granada y fue derribado en 1499 por orden de los Reyes Católicos.

En tiempos del Reino Nazarí ya se puede hablar de Motril como una entidad de población concreta, al haber dejado los musulmanes amplias huellas que incluyen desde el nombre actual de la población -algunos estudiosos hablan de Metrel- pasando por la cantidad de topónimos de su vega, las acequias y la introducción de la caña de azúcar, de cuyo cultivo ya hay referencias en el siglo X.

Al ser conquistada por los ejércitos cristianos, en 1489 contaba con más de 2.000 habitantes dedicados a la agricultura, la pesca y a la producción de seda y azúcar, que motivaban un comercio cada día más floreciente. La villa ocupaba una extensión de 3,5 km2 y su núcleo principal estaba rodeado de una muralla. Extramuros se extendían dos arrabales: Al-Majon y arrabal Al-Couruch y un barrio conocido por el nombre de Jandara. Existían cuatro mezquitas: alxima Alixara, alxima al-Coruch, alxima Mayor y alxima Arrabat.

A finales de 1500 se construyeron dos edificios religiosos: la Iglesia de Nuestra Señora de la Cabeza, patrona de Motril, y el Convento de los Frailes Mínimos de la Victoria, del que sólo se conserva en la actualidad la Iglesia de la Victoria. Algunos autores sitúan el inicio de la construcción el 25 de marzo de 1631 y su finalización una década más tarde, aunque en los años 60 del pasado siglo se le añadió un capitel a la torre.

Antes de decidir su destino religioso, que perdura hasta la actualidad, ocurrieron una serie de hechos cruciales en la historia de la ciudad que costaron numerosas vidas. Sublevada contra los cristianos en 1490, Motril se entregó definitivamente en las Capitulaciones de Granada en 1492. El Siglo XVI comenzó con una nueva sublevación mudéjar tras la cual los Reyes Católicos otorgaron una nueva capitulación por la que concedían, entre otras cosas, jurisdicción propia a Motril, así como el permiso para tener su propio ayuntamiento. Sin embargo, esta nueva capitulación no consiguió la pacificación de la zona y en diciembre de 1507 la mayoría de la población morisca se sublevó, produciéndose la casi total despoblación de la villa y el abandono del cultivo cañero y de la producción de azúcar.

En 1569 se produjo la sublevación morisca, que finalizó en 1570 con la victoria cristiana y los moriscos fueron expulsados. Esto supuso un enorme bache demográfico y una recesión en la producción de azúcar, situación que finalizó 5 años más tarde con la repoblación de la villa con 400 cristianos viejos.

La tradición de la sagrada imagen de Nuestra Señora es la más famosa de Motril. Se cuenta que en 1510 unos marinos portugueses llevaban de Corinto la imagen de la Virgen a su país, cuando fueron sorprendidos por una fuerte tempestad. Temiendo por sus vidas, ofrecieron a la Virgen desembarcar allí donde se hallasen libres del peligro que corrían, haciéndolo al fin en la playa de Las Azucenas, después de seis días de rudo combate con los vientos y las olas. Se dice que brotaron las azucenas como testimonio fehaciente de esa misma tradición. Estas flores tienen la particularidad de ser símbolo de pureza. También se dice que sufrió algunas sustracciones y que aparecía siempre en el cerro. Otros cuentan que cada vez que los marineros se disponían a seguir con su viaje, volvía a levantarse la tempestad, por lo que dedujeron que la Virgen se quería quedar en Motril.

A la imagen se le empiezan atribuir milagros y la devoción aumenta a pasos agigantados, decidiendo levantarle en las antiguas ruinas del castillo donde habitó la madre de Boabdil una capilla, con la ayuda de todos los motrileños.

El templo actual fue reconstruido tras la guerra civil respetando sus trazas barrocas. Consta de una sola nave, la capilla mayor está cubierta con cúpula semiesférica. El retablo mayor es obra de Manuel González Ligero. Es de resaltar la talla de la Virgen del siglo XV y de estilo oriental. El camarín de la Virgen es de estilo barroco decorado con yeserías.

La Virgen de la Cabeza es de talla completa con una policromía bastante perfecta, pero la moda de la época decidió vestirla. La Virgen fue coronada canónicamente por el Arzobispo de Granada en el año 2003.

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