"La vida zen busca el equilibrio y el despertar espiritual del ser"

  • El maestro sevillano aclara el origen y las claves para comprender y sanar el malestar existencial del mundo en su último libro 'Zen. En la Plaza del Mercado'

El maestro zen sevillano Francisco Dokushô Villalba, fundador de la Comunidad Budista Soto Española y del Templo Zen Luz Serena en Valencia, reivindica el mal uso de la imagen del zen que hacen las marcas comerciales y propone una visita a sus claves para comprender su origen, esencia y propósitos, como una forma de vivir y afrontar la vida en la era de la globalización. El autor de numerosas obras sobre el zen y uno de los mayores presentantes de la comunidad budista de España resume en su último libro Zen. En la Plaza del Mercado lo qué es realmente: una tradición de despertar existencial que se remonta al siglo V.

-Cada vez son más los que conocen el zen a través de las campañas comerciales. ¿Se puede decir que se está perjudicando la esencia de esta filosofía?

-¿Pero qué es lo que se está dando a conocer? Una marca zen de champú, una marca zen de un Ipod, un estilo zen, al presidente Zapatero se le dice que tiene una sonrisa zen... Es una banalización y vulgarización. Con lo que esto tiene de positivo y de negativo. La palabra empieza a sonarle a la gente pero la verdad es que la mayoría no saben lo que es en realidad. Hay un riesgo de que las marcas comerciales y las tendencias de moda acaben por popularizar una imagen del zen con algo que no tiene nada que ver con la tradición.

-¿Qué haría falta para dar la versión más correcta?

-Hace falta cultura, información, educación y que la gente lea más y se preocupe por el patrimonio espiritual de la humanidad. Pero es verdad que cada vez se dan más conferencias, se publican más libros y aparece en la prensa. Poco a poco se va conociendo de primera mano qué es el zen. Espero que el libro contribuya a la información general y que la gente sepa de buena tinta qué es el zen.

-En pocas palabras, ¿cómo definiría la filosofía zen?

-El zen es una tradición budista que tiene su origen en el buda Sakiamuni, el fundador, alcanzó su propia característica como escuela en el siglo VII en China y tuvo una gran influencia espiritual y cultural. En el siglo XIII pasó a Japón y en el XX la tradición viva ha llegado a Europa y Estados Unidos. Es una tradición de despertar espiritual basada en práctica de la meditación, una tradición no dogmática y no ritualista en la que la experiencia personal está en el centro de todo. El zen se ha transmitido de maestro a discípulo, no está basada en las escrituras, ni en la fé, o en una adhesión ciega a una ideología.

-Entonces en ningún momento estamos hablando de una religión…

-Depende de lo que se entienda por religión. Cuando se habla de religión en España se entiende por religión católica, como un cuerpo dogmático, una jerarquía eclesiástica hacia la que se tiene una fe. Pero el término religión es mucho más amplio, la palabra proviene del término religare del latín, que significa religar, volver a unir con una experiencia espiritual. Vuelve a unir a través de la práctica de la meditación al individuo con la totalidad.

-¿En qué consiste la meditación?

-Es muy sencillo porque consiste en sentarse y sentirse. Se trata de una postura corporal determinada que produce unos cambios energéticos y anatómicos que permiten una respiración larga y profunda, la relajación del ritmo cardiaco, lo que conduce a un estado de conciencia caracterizado por dos cualidades: la lucidez y la serenidad.

-¿Considera que el hombre está entrando en una era espiritual y abandonando el materialismo?

-La historia sigue ciclos. Creo que el materialismo moderno es una reacción al espiritualismo medieval. Ante la represión emocional y sexual del animal humano asistimos a una recuperación que ha desembocado en el materialismo actual. Cada vez son más las personas que se dan cuenta de que el bienestar material no lo es todo y buscan otras formas de vida más respetuosas con la naturaleza. Están buscando un equilibrio y vías de despertar espiritual.

-En el segundo apartado del libro habla de la religión en la Plaza del Mercado...

-La Plaza del Mercado es una metáfora muy antigua que se utiliza en el zen para decir que después de la mayor experiencia espiritual hay que volver a la vida cotidiana, que es la Plaza del Mercado, donde tradicionalmente se reúnen la gente, porque el comercio forma parte de la cultura humana. Al volver al mundo normal nos encontramos una sociedad dominada por una ideología mercantilista e individualista que está funcionando como una religión, en el sentido que está prometiendo a la gente una salvación o una felicidad basada en el consumo.

-Se puede decir entonces que con el zen se puede afrontar la vida de una forma mejor…

-Exacto, por eso el subtítulo del libro se llama Claves zen para comprender y sanar el malestar existencial en la era de la globalización. La pregunta es, ¿Qué es lo que realmente buscamos, qué es lo que necesito, lo que quiero en el fondo? La religión del mercado juega con fuego y de hecho ha incendiado el planeta. Con el fuego de la ambición, de la avaricia y de la codicia. Entonces cuando se practica la meditación zen uno aprende a reducir sus necesidades, a que la renuncia consciente está en la felicidad.

-En el libro habla de la necesidad de una nueva cultura del deseo…

-Necesitamos una nueva cultura del deseo. La sociedad del consumo está basada en la excitación del deseo de la gente por cosas y objetos inútiles con el concurso y ayuda de la publicad y el marketing. Nos están exprimiendo como a limones, ordeñando como a vacas...

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