La visceralidad del cante hecha carne

  • La voz rota de la catalana Montse Cortés se escuchará esta noche en la Huerta de San Vicente arropada por Petete de Granada

  • El concierto será "un recorrido por la historia del flamenco"

La cantaora catalana, en una fotografía de archivo. La cantaora catalana, en una fotografía de archivo.

La cantaora catalana, en una fotografía de archivo. / G. h.

Montse Cortés (Barcelona, 1963) entiende el flamenco como un arte "visceral", como un cuchillo que se le clava en el estómago y la garganta cuando empieza a cantar. Ella es todo flamenco, visceralidad, carne de tradición jonda con cuerpo de mujer. "El cante flamenco lo asemejo al soul, otro género de sentimientos, de improvisaciones", señala al otro lado del teléfono, minutos después de adquirir una guitarra nueva para sus conciertos, incluido el que da hoy junto al guitarrista Petete de Granada en la Huerta de San Vicente a las 22:00. Titulado Por mí misma, en el espectáculo la voz catalana hará "un recorrido por la historia del cante" que irá desde los palos más serios -la jondura tradicional- a las canciones de flamenco fusión. "Habrá seguiriyas, bulerías, tangos, tarantos. Un poquito de todo", comenta risueña. La selección concentrará temas de sus tres discos: Alabanza, La rosa blanca y Flamencas en la sombra.

En este último, Cortés homenajea a las grandes voces femeninas del flamenco como María Peña Vargas, Isabelita de Jerez, la Repompa de Málaga, Luisa Requejo, Mercé la Serneta, Rafaela de Tarugo, La Andondá, Paca Aguilera, Tina de Las Grecas, Juana la del Pipa y Aurora Losada. "Me parecía bonito y muy interesante ahondar en las personalidades de cada una de estas mujeres increíbles y en cómo ellas ponían su guinda en distintos cantes, haciéndolos suyos al final", explica esta seguidora de María Bala, Rosalía de Triana, la Niña de los Peines y Remedios Amaya, para la catalana "la mejor". Al hilo de su tercer disco, dedicado a mujeres cantaoras, se le pregunta por el machismo en el mundo del flamenco. Cortés admite que ha tenido "alguna historieta", por no decir encontronazo, con algún hombre cuando su carrera despegaba. "Han pasado muchos años desde entonces, pero si recuerdo que había bailaoras, muy pocas, que decían que no querían que les cantara una mujer. Quitando eso no he tenido problemas relacionado con eso", reconoce.

Paco de Lucía le aconsejó que al hacer otros géneros no intentará 'aflamencarlos'

El flamenco además de visceral, le parece "curativo", y admite que le ha aportado "paz y desahogo"cuando ha estado muy mal de ánimo. "Es una vía de escape, un psicólogo. Eso me lo da el cante... Y dios también", declara esta hija de madre bailaora y cantaora no profesional. "Ella cantaba y bailaba en la cueva de la Rocío, en el Sacromonte, pero nadie me inculcó nada digamos. En mi familia siempre se ha escuchado flamenco y yo desde chiquitita lo tenía como si fuera un juego, un divertimento", cuenta.

Cortés creció en La Mina del barcelonés Sant Adriá de Besós y ha trabajado con grandes artistas como Antonio Canales, el primero en darle una oportunidad; Tomatito, con quien participó en el espectáculo Tomate & Friends; y Paco de Lucía, a quien acompañó en la gira Cositas buenas. Del gaditano menciona los consejos que le dio a la hora de cantar otro estilos. "Me da mucho respeto intepretar canciones de jazz o soul, pero si lo tengo que hacer lo hago con todo el respeto. El maestro me decía: "Si tienes que hacer algo que no es flamenco no lo intentes aflamencar porque tu voz ya es flamenco. No hace falta que lo exageres". Si se fuerza queda chabacano", reflexiona.

Al final de la conversación, la cantaora decide contar una anécdota de juventud: "Me llamó Joaquín Cortés justo antes de trabajar con Canales para que sustituyera a una de las voces. En los ensayos, Joaquín me pidió que le hiciera una letra por seguiriyas y le dije que no sabía. Chus Heredia en ese momento me pidió que fuera al baño con ella. Me enseñó y me dijo: "Jamás digas que no sabes cantar". Y así fue.

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