'El haza de las viudas", las páginas "polvorientas y grises" de la posguerra

  • Pepa Merlo novela los testimonios de mujeres de La Malahá, historias marcadas por la tragedia "que superan la ficción"

"Es sólo un hombre, un hombre con sus necesidades". Son las palabras reales de una cocinera a una sirvienta violada por el señorito de turno en La Malahá durante la posguerra. Estas y otras historias reales de mujeres conforman el libro El haza de las viudas, que ayer fue presentado por la autora y Almudena Grandes -que se encarga del prólogo- en la Casa de los Tiros. El título es ya una historia en sí mismo. Las mujeres de La Malahá, tras la Guerra Civil, recibieron un haza de tierra para su sustento. "Desbrozaron la tierra, sembraron, cuidaron las plantas, recogieron los frutos... Y cuando la tenían preparada para venderla pasó un camión y se llevó la cosecha. Las habían engañado", explicó Almudena Grandes, cicerone de Pepa Merlo en este trabajo, que surgió tras un pregón de la autora de El corazón helado en La Malahá. "Tras perder hijos y maridos, estas mujeres tuvieron que hacer frente a otras tragedias sobrevenidas".

Allí comenzó a escuchar historias de carne y hueso, como la mujer desesperada que, cuando se llevaban a unos republicanos en un camión para fusilarlos, se subió por propia iniciativa al camión con gritos a la República. "Si hubiese inventado esta historia jamás habría salido el libro", certificó la escritora ante un público entre el que se encontraban Luis García Montero o Andrés Neuman, entre otros. Testimonios anónimos por petición expresa de las protagonistas. Ahí estuvo el nudo gordiano. "Decidí usar la primera, segunda y tercera persona del singular como un homenaje a todas ellas, y desde esta decisión la novela comenzó a discurrir", explicó Merlo, quien sólo utiliza los nombres de los que tomaron el poder y de los fusilados. Tanto anonimato requerían que alguna entrevista tuvo lugar en un paraje solitario, dentro de un coche. "A veces me sentí como una traficante o una amante en la clandestinidad", prosiguió.

Almudena Grandes, por su parte, habló de las historias de supervivencia, de la labor del narrador "que es capaz de alzarse dos milímetros por encima de la historia oficial para descubrir grandes historias, actos heroicos y cobardes... Historias de supervivencia, la hazaña más conmovedora que puede darse en el ser humano".

Además, relatos universales, extrapolables. "Es el recuento de las historias de un pueblo granadino, andaluz, español, historias que otras mujeres de otros pueblos también podrían contar", explicó Almudena Grandes. Otro ingrediente: una Pepa Merlo para escucharlas y escribir su historia. Aunque en principio, cuando la Asociación Ana Orantes se puso en contacto con ella, rechazó escribir estas historias.

Pero después hizo trabajo de campo, conoció a las mujeres, en especial a Juana. "Para ellas, contar esto era como algo parecido al psicoanálisis". Pero tuvo que esperar medio año para novelar las entrevistas, tomar distancia con el drama cumpliendo uno de los principios literarios de Almudena Grandes: "Las novelas se deben escribir con la cabeza fría". Pero no a sangre fría. "Este libro es un homenaje a todas estas mujeres", concluyó Merlo.

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