Rosa de los vientos

Pilar Bensusan

bensusan@ugr.es

Acción-reacción

Ahora que acaba de destaparse otro nuevo escándalo de corrupción en el PP en el que su protagonista vuelve a ser Rodrigo Rato -ya condenado a 4 años y 6 meses por las tarjetas black-, y, sin ánimo de defender en lo más mínimo a este personaje, muchos ciudadanos se preguntan por qué los medios de comunicación se encarnizan insistentemente con los casos de corrupción que afectan al PP y se omiten otros muchos relacionados con otros partidos políticos, a los que, cuanto menos, se les debería de dar idéntica relevancia.

España ha vivido más de 175 tramas de corrupción desde que comenzó la democracia y todos retenemos en la memoria casos como Gürtel, Palma Arena, Brugal, Nóos, EREs, cursos de formación, Palau o ITV. Y, si bien es cierto que el PP lidera el ranking de los partidos más corruptos, protagonizando 68 casos -la mayoría de ellos en pequeños ayuntamientos, aunque está señalado en las principales tramas a nivel nacional-, el PSOE le sigue muy de cerca, con 58 operaciones corruptas -el grueso de ellas acontecidas en Andalucía-. Pero si analizamos el coste de la corrupción en España, de los más de 7.500 millones de euros saqueados, 3.200 millones provienen de los del PSOE, de tan sólo dos casos de corrupción -EREs y cursos de formación-, superando con creces la cantidad defraudada asociada al PP, que asciende a 420 millones.

Visto lo cual, parece que ambos partidos se reparten la primera y la segunda posición del ránking de corrupción política en España según atendamos al dinero defraudado o al número de casos abiertos. Y si atendemos al número de políticos implicados, los EREs de Andalucía lideran la lista con 65 imputaciones a políticos y altos cargos, aunque de los más de 360 políticos y altos cargos implicados en casos de corrupción, el 80% son del PP y del PSOE.

Hay por tanto que reconocer un tanto de razón a que los votantes del PP se sientan molestos con el trato que los medios de comunicación suelen dar a los casos de corrupción asociados a su partido en comparación con el que se da a los del resto de formaciones.

Y esto está provocando el efecto acción-reacción, y mientras más corrupción se le asocia, Rajoy ve reforzada su ventaja electoral respecto al 26-J. Así lo apuntan las encuestas de los últimos meses, que acrecientan esta ventaja pese a los últimos casos de corrupción que implican a políticos del PP, como el del escándalo del ya ex presidente de Murcia. Prueba de ello son los resultados que la encuesta del mes de abril de NC Report para La Razón publicada ayer atribuye al PP, que gana 20 escaños más en tan sólo 10 meses, siendo el partido que más crece desde las últimas elecciones generales, con un porcentaje de voto en el entorno del 37%, frente al 33% que obtuvo el 26-J. Ningún otro partido ha tenido un crecimiento tan elevado desde entonces.

Y es que los votantes populares, una vez que ha aparecido la luz al final del túnel de la crisis -muchos años después de aquellos famosos "brotes verdes" de Salgado y de la "Champion league" de la economía de ZP-, ya pasan literalmente del bombo que los medios dan a la corrupción que procede de su formación, y mientras mayores son las críticas a la gestión de épocas pasadas en el PP, más reafirman su intención de voto como reacción. Y es que el tratamiento informativo de esta corrupción que nos ha tocado en desgracia debería de ser bastante más equitativo…

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