Quosque tamdem

Luis Chacón

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Diplomacia portuguesa

A diferencia de los distintos gobiernos españoles, no se ha politizado, ni ha convertido las embajadas en retiros dorados

Se ve que como aquí andamos con nuestras pamplinicas y no dejamos de mirarnos el ombligo, casi ni nos hemos enterado de que Mario Centeno, ministro portugués de Finanzas, ha sido elegido presidente del Eurogrupo. Un puesto en el que sustituirá al imprudente señor Dijsselbloem y para el que parecía predestinado nuestro ministro de Economía que ni siquiera ha sido candidato. En enero, el expremier António Guterres, tomaba posesión como Secretario General de la ONU y desde 2010, Vítor Constâncio es vicepresidente del BCE, una institución básica en el devenir de la UE en la que España, ni está, ni se la espera.

Y eso en los primeros niveles. Pues tanto el FMI con Vítor Gaspar, como la OCDE con Jorge Moreira da Silva y Álvaro Santos Pereira, acogen a varios exministros lusos en puestos de alta dirección. Añadamos los diez años del señor Durão Barroso como presidente de la Comisión Europea y preguntémonos cómo es posible que Portugal, un país periférico, menos desarrollado que la media de la UE, más pequeño que España y que debió ser rescatado por la propia Unión, sea capaz de situar a sus técnicos -cuyos excelentes currículums profesionales nadie puede cuestionar- en tal número de puestos determinantes en el concierto internacional.

No podemos negar el hecho de que no ser una potencia de primer nivel juega a su favor ya que es razonable evitar la concentración de poder entre los grandes países. Pero España tampoco lo es y no obtiene iguales resultados. La razón del éxito de nuestros vecinos se basa en su elevado sentido de país en el que un presidente de centro-derecha colabora lealmente con un gobierno de izquierda y viceversa. Además, su política internacional es, salvo mínimas cuestiones de matiz ideológico, única y claramente identificable. Sin vaivenes ni contradicciones. Unamos a ello una excelente gestión diplomática que, a diferencia de los distintos gobiernos españoles, no se ha politizado, ni ha convertido las embajadas señeras en retiros dorados para pagar servicios políticos y completemos el cuadro con algo mucho más importante; el hecho de que Portugal, cuyo día a día político es tan duro y confrontado como el de cualquier otra democracia, siempre se presenta unida ante el resto del mundo. Fuera de las fronteras nacionales sólo hay una voz, la de Portugal. Ni partidos, ni regiones, ni intereses; Patria. Así es lógico que este año, hasta hayan ganado Eurovisión.

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