Lapidario

Fiesta a media luz

LA crisis no es cosa de broma. La deuda del Ayuntamiento de Granada no sólo pone en peligro, como ha reconocido el alcalde, las nómina de los funcionarios, sino también los servicios sociales, la limpieza de la ciudad o el aspecto de los jardines. El Ayuntamiento ha metido también la tijera en los gastos navideños. La típica iluminación no lucirá este año como en otros. El Ayuntamiento ha acordado reducir el gasto en energía eléctrica en 4.000 euros. Además de utilizar bombillas de menor potencia, el alumbrado, que fue inaugurado ayer, será apagado una vez transcurrido el puente de la Constitución, y ya no volverá a lucir hasta el 17 de diciembre. Los recortes son obligados y merecen la comprensión de todos. El mantenimiento del alumbrado durante más de un mes es, por un lado, un dispendio inútil de energía y, de otro, una inversión cuantiosa a la vista del deteriorado estado de las arcas públicas. Ahora bien, esa misma virtud ahorrativa de la que hace gala el Ayuntamiento debería extenderse también a otros gastos fijos como la televisión municipal o las plazas de personal de confianza. Así sería más creíble.

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