La ciudad invisible

César Requeséns

crequesens@gmail.com

Incultura laboral

En España se prima al que echa horas y se va de copas con el jefe tras el curro por encima de la eficacia

Mientras que los nórdicos se reducen la jornada sin tocarse el sueldo, se vive aún por esta España del sur post crisis (a pesar de los agoreros) en una incultura laboral atávica que prima al que echa horas y se va de copas con el jefe tras el curro por encima de la eficacia o el brillante currículum. Generalizo, claro, que también hay sitios muy europeos ya y siempre está la administración con el puesto tan seguro que la eficiencia empresarial les pasa de lado mientras dormitan o se ajustan el respaldo.

Generalizando que algo queda, pues, todos sabemos de trepas en el curro que han suplido su inutilidad manifiesta a base de charlas, cafés y ser más que oportunos. En la privada se nota mucho más, claro, porque las cosas dependen más de la confianza que inspiras o de cómo encajas en el grupo. El caso es que este compadreo tan sureño es una verdadera barrea disuasoria para los llegados del norte hasta los sures donde se encuentran con que hay más que aprender, más de lo no escrito que de lo que ponían en el contrato. Y, hartos, se vuelven, claro.

Esto lo hemos sufrido muchos. Aún hay una conciencia de que trabajas 'para' alguien, no 'con' alguien, una actitud algo servil en el empleado y altanera en el patrón, muy poco profesional, a pesar de que en Granada el grueso del tejido empresarial no pasa de autónomos cada vez más apiñados en torno a proyectos comunes para ahorrarse contratos serios, costos y despidos y cosas así de este mundo laboral hiperprecarizado.

La culpa siempre se puede echar a "¡los ricos, los ricos!", sí, un colectivo tan socorrido para las iras como inencontrable ya como grupo. Se diría que la inspección de trabajo estaría siempre en otro sitio al oír las situaciones laborales que se aguantan unos y otros con la divisa del "más cornás da el hambre" como excusa.

Salvando distancias, algo hay que reconocerle a los nórdicos. Descubrieron y se aplicaron que el trabajo con calidad produce más, de ahí que valoren la mayor eficiencia en menos horas. Pero en el sur, donde te regatean hasta para pagarte un logo o una visita guiada, aún queda para rato, mientras que todos buscamos a un culpable que no está más que en cada uno que elige el escaqueo o el amigueo a la profesionalidad y el salario con sueldo y horario más que nórdico, exacto.

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