BREVIARIO

Alejandro V. García

Picasso, una explicación

JOSÉ Lebrero seguirá al frente del Museo Picasso de Málaga. En apariencia la crisis que desató Christine Ruiz-Picasso, la presidenta de honor de la pinacoteca y una de las nueras del pintor, al exigir la cabeza de Lebrero por la supuesta intencionalidad política que perseguía al organizar una exposición con la serie Sueño y mentira de Franco, se ha sosegado. Borrón y cuenta nueva, parece expresar el prudente silencio de los patronos. Sin embargo Ruiz-Picasso debe una explicación. No al museo, al director, a la Junta de Andalucía o al resto de patronos sino a todos a los que nos importa Picasso, que somos multitud. La nuera no puede zafarse pues al cuestionar la intención política de la exposición cuestiona también la posición ideológica y moral del pintor. Debe explicar si ha actuado por sí misma o en nombre de alguien que no quiere que el compromiso antifranquista del pintor manche el museo y, en su caso, dar nombres. Y debe explicar si su intento de deslegitimar la exposición forma parte de un proceso más amplio para neutralizar el trasfondo ideológico de la obra de Picasso. Vivimos tiempo de manipulación descarada de la memoria y la actitud de la nuera inquieta. ¿Acabaremos interpretando el Guernica como una alegoría del sufrimiento de los mercados ante la resistencia de los pobres a aceptar su emulación?

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