J. Díaz / Librero

Pisa (otra vez)

Según el último informe PISA los estudiantes andaluces de 15 años son los alumnos que peores resultados obtienen en las materias de ciencias, matemáticas y lectura. En todos los casos, sus puntuaciones están por debajo de la media española y a la cola de toda Europa. En comprensión lectora es donde más nos alejamos de la media y retrocedemos respecto a la anterior encuesta de 2003, siendo este indicador el pilar central de toda la educación. Sin ella, las demás materias no se sostienen. Paradójicamente, y aunque en conjunto los datos de lectura son los peores de entre los que se evalúan, el informe provoca en todos los ámbitos múltiples lecuras.

Cada implicado arguye razones tratando de explicar el origen del problema. Por este informe y por otros estudios se sabe que la competencia lectora de los hijos varía en función del nivel económico y cultural de sus padres. Si el entorno familiar es incapaz de acostumbrar al adolescente debería ser el centro escolar el que se hiciera cargo, en lo posible, de subsanar esta deficiencia. Verdaderos programas de Estado tendrían que apoyar a los colegios facilitando el acceso a los bienes culturales en igualdad de condiciones.

De cualquier forma, todo indica que el fracaso es un fracaso de todos: administraciones, padres, profesores y alumnos. El sistema educativo no es una burbuja; es un espejo de la realidad. Entre todos hemos constituido una sociedad muy cómoda en la que los valores que implican esfuerzo no se estimulan ni se consideran importantes. Por todo lo dicho no es justo pedirle a la educación mejores resultados.

Hay que tener presente que lo que se valora actualmente por los alumnos no es estudiar y los mensajes que reciben de los medios de información y de su entorno no están relacionados con los sanos hábitos de leer y estudiar (si no se valora el mensaje no podemos esperar que se tenga mejor consideración del mensajero, el profesor).

Los alumnos de Primaria y Secundaria se dejan ver poco por las librerías. Lo normal es que sean sus padres los que les busquen los libros recomendados que, en la mayoría de las ocasiones acogen con poco entusiasmo, y es que tiene que competir con muchas y muy variadas oportunidades de ocio.

Muchos consideran que el resultado no es tan catastrófico, rozamos el aprobado y a un nivel bastante similar al de los países de nuestro entorno. Lo peor viene cuando nos comparamos con los primeros de la lista. Como conclusión vale la imagen de la famosa torre italiana, el sistema está inclinado pero no se cae.

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