Rosa de los vientos

Pilar Bensusan

bensusan@ugr.es

La Santa Inquisición

Consumado el acabose de los festejos navideños de aqueste conquistado Reyno, confieso que obsequiado me han los Magos de Oriente con inmensa turbación de espíritu, porque grave blasfemia he cometido según acusan los comendadores de la Santa Inquisición, empecinados en que expíe mis yerros contra el sacro seno dominador desde el bético poniente hasta el azul levante.

Certera es Torquemadas mi resistencia ante la postergación que traído ha a mi pueblo su ilegítima conquista por el muy noble, muy leal, muy heroico, invicto y mariano Reyno Bético. Empero, aunque irreverente, justa es mi trova.

Cuasi ocho lustros ha de la tropelía que sumiría a aquestas tierras en el desafuero con que sus señores convidado nos han. Falsas regalías, acicalados embelecos, troleras prebendas glorificadas por los lisonjeros que subsisten del yantar traicionero.

Empero el vetusto esplendor tornado ha en penuria, el crédito en mofa, la pujanza en escasez… y el hartazgo encontrado ha cobijo entre las gentes, otrora rendidas, ahora intrépidas ante tanta ignominia.

No yerró el Eppur si muove del magister Galileo, forzado a abjurar por los inquisidores del Santo Oficio. Hogaño no yerramos tampoco los valedores de nuestro Reyno, del Reyno de Granada. Y no hay lumbre ni patíbulo que fenecer procure al sentir de un pueblo desdeñado y omitido.

Brota pues timorato el Santo Oficio tras la mortal calavera para aquesta nuestra tierra. Recelante del posible acabose del yantar regalado, de las moradas y calesas de balde, de las prebendas y regalías cosechadas con talante cobista y felón.

Aquestos inquisidores, en hallándose sus tragaderas repletas, su orbe permanece aplomado, empero expuesto el yantar, la perfidia capitanea sus huestes de la injusticia afanosas por extinguir al discrepante.

Empero sepan que el pensar es libre, la voluntad indomable y el ánimo valiente. Y no es tiempo de tramposas componendas para procurar buenos vasallos, si oviesse buen señor. Ni fanáticos, ni conversos Torquemadas conseguirán que santifiquen su doctrina los "impíos" subyugados.

Como Eppur si muove, no esperen más vasallaje, no aguarden más quietud en las gentes, porque en ellas alojado se ha el hartazgo y la desazón, florecidos ante tanta mendacidad, enredo y patraña. Y aquesta tierra vasalla derecho ha de liberarse de aqueste ajeno y forastero señor. Ningún Torquemada pudo ni podrá con la fortaleza de la razón, ni aunque la tilden de blasfemia, sinrazón o sátira. Bien lo supo Galileo…

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