De reojo

ANTONIO CAMBRIL

Telesfora

SIN complejos! Telesfora Ruiz, concejal del PP en el Ayuntamiento de Granada, calificó de "glorioso alzamiento nacional" el golpe de Estado del que ahora se cumplen 80 años. Lo hizo en el Salón de Plenos el pasado 18 de julio, fecha que señala el inicio de la Guerra Civil y en la que un grupo de personas rendía homenaje a los más de 4.000 fusilados en las tapias del cementerio, entre ellos dos Matarán, un maestro y un muchacho, cuyos familiares estuvieron presentes.

En Granada, donde los rebeldes acabaron con la resistencia y tomaron de inmediato el control de la ciudad, abundaron las hazañas gloriosas. Aquí van algunas. A Ruiz Carnero, director de El Defensor de Granada, le hundieron las gafas en la cara de un culatazo y lo tirotearon horas después. ¡Glorioso! Al rector Vila lo detuvieron en Salamanca, donde visitaba a su amigo, el peligroso radical Miguel de Unamuno, lo trajeron a Granada y le condecoraron a balazos, como a otros diez catedráticos de la Universidad. ¡Glorioso! Al alcalde Fernández-Montesinos, siete de sus antecesores en el cargo, y una cantidad que no puedo determinar de concejales en ejercicio o retirados, le enmendaron la totalidad y la existencia a fuego limpio. ¡Glorioso! A Castilla, presidente del Diputación, le arrebataron la vida y la hacienda hasta dejar casi en la indigencia a sus hijos. ¡Glorioso! A García Lorca le convirtieron el pecho en un poema y le metieron "dos tiros en el culo por maricón", si creemos el alarde de Trescastro Medina, quien también presumía de haber pasaportado a la humanista Agustina González Blanco "por puta". ¡Glorioso! El anarquista Manuel Vargas Montijana murió tras arrojarse a sí mismo al vacío desde un balcón del Gobierno Civil. ¡Glorioso! A cientos de sindicalistas, obreros e intelectuales los sacrificaron como a ganado por el sólo hecho de ser de izquierdas. ¡Glorioso! A 35 presos, elegidos a capricho, los mataron en represalia por dos bombardeos de las fuerzas republicanas, según informó los días 8 y 11 de 1936 un diario de la época que aún perdura. ¡Glorioso! Todo se hizo bajo la dirección del general Queipo, quien en un discurso radiofónico animó a legionarios y regulares a violar a las esposas de sus adversarios derrotados, a esas "comunistas y anarquistas que predican el amor libre" y que, por fin, "sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones". ¡Glorioso, Telesfora! Tan glorioso como las declaraciones ignorantes, irónicas o crueles que banalizan aquel terror y el silencio inquietante de los dirigentes del PP.

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