Cambia, todo cambia

Vuelven los tranvías exiliados

Una vez pasadas las vacaciones, en septiembre han vuelto los problemas de tráfico y la contaminación, evidenciando que nuestra ciudad necesita inversiones y una mejora sustancial en la gestión de la movilidad, así que bienvenida sea la inauguración de la línea 1 del Metropolitano.

Como ciudadano de Granada quiero mostrar mi agradecimiento a quienes han trabajado desde las administraciones y desde las empresas implicadas, con un recuerdo muy especial para aquellos que murieron en las obras. La tragedia de los accidentes laborales debe terminar en un país donde su número es insoportable.

Solo voy a hacer dos reproches, el primero tiene que ver con los proyectos urgentes que necesita la movilidad en Granada y que deben activarse de manera coordinada con esta inauguración. Es necesario cambiar algunas paradas e intercambiadores, alargar las líneas de la LAC y adaptarlas mejor a la movilidad metropolitana, y finalmente, reordenar el tráfico para facilitar el tránsito peatonal, el uso de la bicicleta, y la intermodalidad con el Metropolitano y otros medios de transporte. Todo esto ayudará a que los tranvías se utilicen más y, sobre todo, conseguirá que la inversión sea más eficiente al facilitar la movilidad sostenible limitando los desplazamientos en automóvil privado. Como complemento a estas medidas, la planificación territorial deberá cambiar también para que a medio plazo tengamos un modelo de ciudad que disminuya la necesidad de desplazarnos a grandes distancias para nuestras actividades cotidianas.

El segundo reproche es casi un clamor en Granada: el Metropolitano debería haberse inaugurado mucho antes. Meses después de iniciada una larguísima fase de pruebas, llegué a proponer en mi columna del 3 de agosto que se inaugurara durante ese mes para facilitar la integración del nuevo medio de transporte. Alertaba de la búsqueda de la foto que evidentemente ha hecho que la Junta de Andalucía espere a la Semana de la Movilidad, costándonos miles de euros adicionales, y también un periodo más largo de adaptación del Metropolitano a nuestra ciudad, y viceversa. Recordemos que este proceso no será fácil después de que los alcaldes franquistas condenaran a los tranvías a un exilio de más de 40 años que parecía eterno.

Una vez terminada esta separación forzada, tenemos muchas ganas de utilizar y ver el Metropolitano lleno de gente, porque en esta ciudad de las paradojas donde el tren de alta velocidad va a llegar más tarde que los tranvías, no nos dejamos engañar por los agoreros y su nostalgia del exilio. Sabemos que mejorar nuestra movilidad es mejorar nuestro futuro y nuestra calidad de vida, así que aprovecharemos todas las oportunidades que tengamos para demostrarlo.

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