Quosque tamdem

Luis Chacón

luisgchaconmartin@gmail.com

La cara de la barbarie

Como escribió George Orwell, periodismo es contar lo que alguien no quiere que cuentes, el resto, son relaciones públicas

El criminal atentado yihadista de Barcelona ha puesto sobre la mesa el viejo debate entre el derecho a la información y el ineludible respeto a las víctimas. Las redes sociales han difundido imágenes en las que la inmediatez y el ansia de ser el primero en compartirlas predominaron sobre la información contrastada. Pero las redes sociales y los medios de comunicación son diferentes. O deben serlo. Es lógico que la policía pida que no se difundan imágenes en caliente por respeto a las víctimas y a sus familiares; no sería necesario recordar que grabar y difundir imágenes de las fuerzas de seguridad es tan imbécil como suicida. Y que, ese aparente momento de gloria personal que se diluye en un instante, puede costar nuevas vidas. Me da pánico pensar que en el desembarco de Normandía, cada uno de los soldados hubiera ido lanzando, desde su móvil, imágenes de las barcazas, del emplazamiento de su unidad o de los objetivos a batir. Y todo ello con el hashtag #DíaD.

Pero el deber de la prensa en un país libre es informar. Como dijo Jefferson, es preferible un país con periódicos y sin gobierno que un gobierno sin periódicos porque -y siguen siendo sus palabras- cuando el gobierno teme a la gente, hay libertad, pero cuando la gente teme al gobierno, se vive bajo la tiranía. Y sin prensa libre, la tiranía está servida. Y en bandeja de plata. Por ese motivo, no se debe hurtar un ápice de información. Y entre ella, nos guste o no, esta la cara más triste y desoladora de la barbarie. En las guerras hay campos sembrados de cadáveres, en los naufragios ahogados y en los atentados víctimas; heridos, mutilados y desangrados, y muertos. También hay muertos. Y como escribió George Orwell, periodismo es contar lo que alguien no quiere que cuentes, el resto, son relaciones públicas.

Sin embargo, parece que algunos quieren obviar esa realidad. No sé a quién quieren servir de relaciones públicas pero lo cierto es que sin las imágenes de los campos de exterminio nos costaría entender la barbarie nazi. Hay portadas que han cambiado la historia, portadas valientes que no escatimaron el dolor y que, desde el respeto a las víctimas, mostraron la auténtica cara de la guerra. O del terrorismo que nos quiere destrozar. Quizá los que quieren ocultarlo, tan sensibles y pusilánimes, deberían dejar de leer periódicos y volver a los cuentos de hadas de la infancia que a otros niños, les roba la barbarie.

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