La ciudad invisible

César Requeséns

crequesens@gmail.com

La cizaña catalana

Arrimadas encarna, en esta convulsa Cataluña en crisis de pareja con España, el papel de esas mujeres firmes

Mola Arrimadas, vaya si mola. Frente a las Torrás del Espinar de este Torra marioneta-supremacista-pelota, nada como el ariete Arrimadas, esa mujer necesaria que les dice bien clarito a cada sainetero que toma la presidencia que cuidadito con seguir la senda equivocada que para eso está ella alerta ahí, vigilante y al ladito, a solo unos escaños de distancia, respirando ese oxígeno irrespirable ya tan escaso en un Parlament donde si no fuera por Arrimadas ya se habrían tirado todos directamente por el precipicio al grito de "yupii", "vivan las caenas" y "español el último". Qué tontitos.

Arrimadas es tan necesaria para la razón como tener memoria. Encarna en esta convulsa Cataluña en crisis de pareja con España el papel de esas mujeres firmes que, cuando el pelele que les toca de marido se pone a hacer tonterías para oprobio de familiares y amigos, le da un toque tras otro de sensatez en plan "oye, niñato, que si quieres lo bueno te tendrás que currar también lo malo" o algo así. Una mujer baluarte, de las que surgen pocas en la historia y que, a base de aguantar escraches, insultos, amenazas y el apartheid inverso de la minoría catalanista descerebrada contra la mayoría paciente y silenciosa, se está ganando a pulso, sin cuotas que valgan, la futura presidencia de Cataluña y luego puede que de toda España. Al tiempo.

Deben temerle más que a una vara verde los tirititeros gobernantes de la autonomía con esa forma suya de decir las verdades a la cara y de, sin despeinarse, toda femenina y corajuda, espetarles a los que tanto sonreían esas perlas que les tuercen ahora la mueca y les ponen tristes los lacitos amarillitos de las solapas.

Pero no todo va a ser deriva y cizaña. Nada mejor que esta caterva de indepes de la política-ficción y el gasto inútil como forja de una futura mayoría unionista que desmonte esta parcial ida de olla. Ahora resulta molesto ver cómo parten en dos a toda una comunidad autónoma con las mayores cotas de autogobierno imaginables en Europa. Como a esos niñatos ricachos malcriados, siempre insatisfechos, a esta insaciable mitad catalana ya les puedes dar la luna que, entonces, tendrán la pataleta porque molaba más Júpiter. Pero, cuando pase este mal rato, con su hartazgo, los supremacistas darán paso a lo razonable después de este sueño de la razón que solo engendra titulares, malestar y monstruos. Ah, y a Torra.

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