el periscopio

León / Lasa

La creciente desigualdad y el 'Brexit'

Los sueldos de los consejeros de las empresas del Íbex, cuyos beneficios cayeron un 25% en 2015, aumentaron un 12% ese ejercicio

Aestas alturas parece que está casi todo dicho del Brexit a secas; es probable: permítasenos por ello comentarlo con otras noticias económicas de reciente aparición e intentar extraer consecuencias. Porque, en definitiva, ¿quiénes han votado no a la permanencia en la UE en Inglaterra? Fundamentalmente la gente mayor, nostálgica de un pasado imperial que nunca va a volver, y, también, aquellas clases medias y bajas del interior industrial del país que se sienten engañadas por la llamada globalización y que han visto cómo, en los últimos años, han ido perdiendo poder adquisitivo, empleos y, lo peor, la esperanza de un futuro mejor. El chivo expiatorio han sido la UE, la permeabilidad de las fronteras y, en pocas palabras, el fontanero o encofrador polaco que hace sus mismos trabajos por la mitad de salario.

Por suerte o por desgracia algunos temen que este movimiento de encapsulamiento, de bunkerización, no esté sino sólo en sus inicios en Europa. Como cualquier acontecimiento histórico, económico, por mucho que nos vendan lo contrario, que nos machaquen con ello, la globalización provoca ganadores y perdedores, personas que salen beneficiadas y otras que se ven seriamente perjudicadas. Así lo sienten un creciente número de ciudadanos de países ricos tras unos primeros años de euforia consumista. Porque al final, salvo una élite cada vez más exigua, cada vez más gente acaba compitiendo con el obrero vietnamita, que sobrevive con un cuenco de arroz blanco y un puñado de monedas. Magnífico, desde luego. Sobre todo para el Gran Capital.

Esta semana hemos sabido que -según datos del INE- los asalariados indefinidos -privilegiados en continuo descenso- ganaron 9.000 euros más que aquellos -crecientes- que tenían un contrato temporal. De unos 24.000 euros los primeros a 15.000 los segundos. La diferencia, en porcentaje, es abismal. También sigue creciendo la diferencia entre la décima de los trabajadores que menos ganan -7.626 euros- con la décima de los que más ingresan -41.350 euros-. Dentro de esta cascada de datos que avalan la tesis de que vivimos en un país -en un continente- donde la desigualdad galopa cada vez con más fuerza está el hecho de que los sueldos de los consejeros de las empresas del Íbex, cuyos beneficios cayeron un 25% de media en 2015, aumentaron un 12% en ese ejercicio, ganando una media de 100 veces más que sus empleados. Que siga la piñata.

Según algunos economistas, entre los que destaca Branko Milanovic, los grandes perdedores de la globalización y el comercio internacional han sido las clases medias de los países ricos (lo que se ha denominado El Efecto Elefante). No es de extrañar que éstas se muestren cada vez más contrarias a todo lo que huela a ello. Y voten en consecuencia.

PS: Lo he vuelto a ver después de tantos años. Fue realizado en 1982, con música de Phill Glass. El premonitorio documental Koyaanisqatsi. Lo tienen en Youtube. Qué poco se ha hecho desde entonces.

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