Gafas de cerca

José Ignacio Rufino

jirufino@grupojoly.com

Tú eres distinto y mejor

Un egregio catedrático solía bromear con sus doctorandos más remolones: "Dame un mulo que parezca una tesis", o sea, viste el muñeco y pasemos a la fase dos de tu carrera investigadora. Hay, claro que sí, mulos de interminable cara que aportan un argumento político o empresarial. Acémilas intelectuales enjaezadas, en vez de con albarda y sarretón, con marco teórico, metodología y bibliografía. Ñora, que llevo ciencia ad hoc, a la medida de sus propósitos. ¿Que usted necesita, petrolera, negar con fundamento el cambio climático? Un académico de una universidad de Texas, dónde mejor, habrá que, por un precio a convenir, dé sustento a sus argumentos. ¿Que usted, partido catalán, necesita justificar el eslogan que dice que "Espanya ens roba"? Un catedrático de Economía afecto a la causa -capaz es de haberlo hecho gratis- crea un modelo de balanzas fiscales que demuestran que, en efecto, España vampiriza a Cataluña, y el botiger, la maestra, la niña de preescolar o el charnego en segunda generación lo creerán, henchidos de indignación y todo agraviados. "Estos son mis estudios: si no le gustan, tengo otros", con permiso de Groucho.

Ahora hemos sabido que un estudio que tiene que ver nada menos que con Oxford sirve de palanca para una reproducción andaluza del genetismo supremacista de Arzalluz o Junqueras: igual que hay investigaciones que concluyen los catalanes tienen mucho más que ver con los suizos que con los españoles, hemos sabido que los granadinos nada tienen de andaluces, y bastante más parentela tienen con los cántabros. No digamos con los sevillanos, todos jaraneros y haraganes, de otro planeta que el austero y laborioso granadino. Que no le engañe la Historia, oiga: Andalucía es un artefacto, o sea, un engendro artificial. Por supuesto, adalides de la patria oprimida no le faltan a Granada, con su proyecto político y su estrategia de medre personal. No lo duden. Uno, que tiene un abuelo almeriense, otro de la sierra de Huelva, otra de la Sierra Norte de Sevilla y otra con apellido no muy español, más una hija estudiando en Granada, se queda a cuadros al saber que soy del bando jaranero, a pesar de tener menos gracia flamenca y menos duende que un finlandés con pies planos. Esperamos con gran expectación el surgimiento del -o la-Arzalluz andaluz. Populismo genetista del sur. Vamos tarde, pero ya tenemos estudio y, ya lo vemos, el argumento de la víctima oprimida por otros seres distintos, impuros y repulsivos tiene su público. De diván, si no fuera de trile.

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