La ciudad invisible

César Requeséns

crequesens@gmail.com

Los presuntos del cementerio

Beneficiarse de este territorio de la muerte siempre fue de buitres, cuervos y ahora lo sería de políticos sin escrúpulos

Ni en el camposanto se puede ya estar en paz con tanto político regalando cargos. Ya lo sabrán: parece que se repartieron puestos de asesoría para entierros a cascoporro en el anterior equipo. Todo aún muy presunto, claro, pero con mucho olor desde ya a pudridero bajo el vuelo de los cuervos. Y sin obligación de pasar siquiera por el despacho, según parece que constaba en el contrato. Qué presunto apaño. Si todo resultara cierto, nos vamos a enterar que todos callaron, que todos asintieron, que todos se taparon la nariz y cobraron. Y en plena crisis. Teniendo ya otros cargos. Algo huele a podrido en el camposanto, y tan presunto.

Desde el PP dicen que todo es una pantalla de humo del PSOE y de los otros partidos, esos envidiosos de lo bien que lo hacen todo y lo bien que lo han hecho todo. Cómo aburren. Con lo fácil que sería reconocer que les han pillado. Pero algo tendrán que decir que para eso cobran, aunque sea por decir tonterías y escurrir el bulto. Pero como sigan saliendo evidencias ya no podrán negarlo. Más aún si los contratados no hicieron mas que cobrar. Si al menos se hubieran ido alguna mañana a echarse una paletadas a las tumbas, algún arreglito de las flores, acompañando a los deudos en su desconsolado llanto...

Da asco el tema con solo empezar a oler los primeros efluvios de la carroña. Beneficiarse de este territorio maldito de la muerte siempre fue de buitres, cuervos y ahora lo sería de políticos sin escrúpulos. Qué vergüenza ser pepero estos tiempos del canto de Camps y sus secuaces, o ser del PSOE en el tiempo de los ERE y los ex presi que discuten en el banquillo, o en este ocaso de los podemitas impotentes. El nivel de sonrojo no da para más. Todo les vale cuando hasta el cuñado de un rey se verá en chirona con la hermana de un rey en el vis a vis dándose regio calor de sexo sórdido y consuelo cautivo.

En los pueblos, tan sabios aún, lo intocable eran los muertos. Dan mal rollo y mejor dejarlos tranquilos. En la ciudad hasta los cementerios se vuelven mercancía pues todo está en venta. Pero este territorio debieron dejarlo fuera de sus apaños. Está poblado de espectros y ánimas. Y con los terrenos del espíritu y la ultratumba mejor no hacer negocio, ni chanchullos, que igual despiertas las iras de las almas que lejos de nuestra codicia al fin descansan.

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