La ciudad invisible

César Requeséns

crequesens@gmail.com

La solución 'espalda plateada'

La alienación engendra esa ira simplista, y más en Granada, donde de irreflexivos pintorescos andamos sobrados

Unos cuantos exaltados fueron a la Mezquita del Albaicín a pedir el ya repetitivo "que se vayan los moros". Así, con las mismas y de frente, pretendiendo ellos solitos tener la solución mágica para resolver los problemas del país. "Que se vayan los moros" y, ya puestos, todos los diferentes y, si les apuran, también la suegra que tanto incordia los domingos. Resultan pintorescos y un punto naif-cutre estas mentes pequeñitas que ven soluciones simples ante realidades complejas. Si en todo un París no han encontrado solución al problema, "quita", parecen afirmar, que yo esto lo arreglo con un "todos fuera" y listo. Angelicos, pero con tan mala baba.

Un ardor juvenil el suyo no tan distinto en su brutal ingenuidad descerebrada al de cualquiera que no se ponga freno en estos días convulsos. Todos llevamos un gorila 'espalda plateada' dentro con ganas de tirar por la trocha a mamporros ante la angustia de resolver problemas, ante la frustración de saberse mediocre o de sentirse nadie cada mañana en que se va al curro a sentirse nada. La alienación engendra esa ira simplista de sacar a pasear al simio bravucón demasiado a menudo, y más en Granada, donde de irreflexivos pintorescos andamos sobrados.

Pero hay otra Granada que milita en la templanza a sabiendas de que una sociedad entera ya conquistó estas libertades a pesar de esos cabeza hueco-rapadas. Hay una mayoría dolida en su estupor que sabe que el camino del Santiago Matamoros y cierra España quedó lejos y no sirvió para nada. Personas que intentan sacar sus conclusiones a pesar de lo que le intentan colar como verdades, gente de a pie que no se cree ni la solución del gorila-exprés ni tampoco esos minutos de silencio de los mismos que, meses atrás, negociaban servilmente con jeques integristas que financian a los asesinos de Niza o de las Ramblas. Un lío a entender y deshacer con tiempo, tacto y política en rama.

Tras la infantil gorilada y ante la misma Mezquita del Albaicín, gente así de tranquila manifestó al siguiente día que en esta ciudad -modelo de integración de minorías- seguimos damos cabida a lo diferente, buscando su encaje y exigiéndoles el respeto que piden, pero a base de leyes, con paz, sin manadas, con mucha de esa tan recomendable filosofía para semejante muchachada.

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